Londres 2012: LO QUE EL COI SE NIEGA A RECORDAR!!!!!!!!!

Hoy es la inauguración de los Juegos, pero pese a que pasan los años nunca se recuerda lo que sucedió en Munich 1972 en cual terroristas palestinos asesinaron a dos atletas israelíes y secuestraron a otros nueve, pidiendo la liberación de presos palestinos.

El 4 de septiembre, los atletas israelíes habían estado disfrutando de una salida nocturna por la ciudad, antes de regresar a la villa olímpica. Hacia las 4:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho miembros del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, vestidos con chandal y llevando pistolas y granadas en bolsas de deporte, escalaban la verja de dos metros que rodeaba el complejo. Fueron ayudados por deportistas del equipo estadounidense que desconocían su verdadera identidad y que creían que, como ellos, querían acceder furtivamente a sus apartamentos tras una noche de diversión.

El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33 años, oyó un ruido tras la puerta del primer apartamento, observando que alguien abría ligeramente la puerta, se abalanzó sobre ésta dando un grito de alerta, mientras intentaba cerrarla forcejeando con los terroristas. En la confusión, nueve atletas pudieron escapar, y otros ocho se ocultaron. El luchador Joseph Romano, que en ese momento volvía de comer en un restaurante, agarró el arma a uno de los terroristas, pero resultó muerto por un disparo. Asimismo, Moshé Weinberg fue asesinado cuando intentó atacar a uno de los asaltantes con un cuchillo de fruta. Tras la muerte de éste, los terroristas tomaron como rehenes a nueve integrantes del equipo: David Berger, Ze’ev Friedman, Joseph Gottfreund, Eliezer Halfin, Andre Spitzer, Amitzur Shapira, Kehat Shorr, Mark Slavin y Yakov Springer.

El grupo exigía la liberación de 234 palestinos presos en cárceles israelíes y dos más encarcelados en Alemania, así como su traslado seguro a Egipto. La respuesta de Israel fue inmediata y contundente: no habría negociación. Las autoridades alemanas, bajo la dirección del canciller Willy Brandt y el ministro del Interior Hans-Dietrich Genscher rechazaron el ofrecimiento por parte de Israel de enviar un grupo de fuerzas especiales de su país.

El plazo para la ejecución de los deportistas pasó de tres a cinco horas tras las conversaciones llevadas a cabo por las autoridades germanas. El jefe de policía alemán Manfred Schreiber y Ahmed Touni, que encabezaba la delegación olímpica egipcia, negociaron directamente con los secuestradores ofreciéndoles una ilimitada cantidad de dinero. Los embajadores de Túnez y Libia en Alemania también ayudaron intentando ganar concesiones de los secuestradores, pero fue inútil.

Finalmente los terroristas exigieron un transporte para El Cairo. Las autoridades fingieron llegar a un acuerdo y, a las 22:10, dos helicópteros transportaron a los asaltantes y a sus rehenes a una base aérea en penumbra próxima a Fürstenfeldbruck, donde un avión Boeing 727 de Lufthansa les estaba esperando. Los secuestradores creyeron que estaban en Riem, el aeropuerto internacional cercano a Múnich. Las autoridades habían planeado un asalto sobre ellos en el aeródromo.

Cinco francotiradores alemanes fueron seleccionados para disparar a los secuestradores. Ninguno tenía una preparación especial en este tipo de acciones y fueron elegidos porque practicaban el tiro de forma competitiva los fines de semana (posteriormente uno de ellos reconocería que no se consideraba un tirador de élite). En los 75 minutos que pasarían antes del fatal desenlace, las autoridades policiales germanas solicitaron tardíamente tanquetas, las cuales tardarían 30 minutos en llegar debido al denso tráfico.

Los helicópteros aterrizaron a las 22:30 en el aeropuerto. A las 23:03, dos terroristas bajaron de los aparatos, caminaron hacia el avión y se volvieron. Seguidamente, otros dos descendieron empujando a dos de los rehenes, quienes llevaban sus manos atadas a la espalda. Viendo que el avión estaba vacío y sabiéndose engañados, los terroristas regresaron precipitadamente hacia los helicópteros. En ese momento el aeropuerto fue súbitamente iluminado con bengalas y focos y las autoridades alemanas dieron la orden de abrir fuego.

Los cinco tiradores emboscados no disponían de radios para coordinar su fuego, y carecían de rifles de precisión y de teleobjetivos o dispositivos de visión nocturna. En el caos que sobrevino, dos secuestradores que estaban cerca de uno de los pilotos fueron eliminados. Otros tres terroristas se parapetaron detrás de los helicópteros, fuera del alcance de las luces, y comenzaron a disparar. Uno de los policías que estaba en la torre de control murió al alcanzarle una de las balas. Los pilotos del helicóptero lograron escapar, no así los rehenes, quienes permanecían atados brazos en alto al techo en el interior del aparato.

A media noche, se exigió a los secuestradores que se rindieran. Cuatro minutos más tarde, uno de los terroristas saltó del primer helicóptero lanzando una granada a su interior, que explotó con cuatro atletas israelíes y un piloto en su interior. Antes de que el fuego de la primera explosión alcanzase el depósito de gasolina del segundo helicóptero, Luttif Afif y otro secuestrador salieron del aparato y comenzaron a disparar a la policía. Éstos respondieron a los disparos, abatiendo a ambos. Los rehenes del segundo helicóptero murieron durante el tiroteo (posteriormente se señalaría que fueron ametrallados por un tercer asaltante). Los tres terroristas restantes fueron capturados.

Sorprendentemente, la competición olímpica solo se suspendió por un día, el 5 de septiembre, a pesar de que diferentes personalidades pidieron su suspensión. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage, y otros miembros del COI decidieron que los terroristas no podían condicionar la celebración de los juegos. Al día siguiente se celebró en el estadio olímpico un memorial por los muertos al que asistieron 80.000 espectadores y 3.000 atletas. Avery Brundage no hizo ninguna referencia a los deportistas asesinados durante su discurso, en que elogiaba la fuerza del movimiento olímpico. Este hecho enojó a los israelíes y a mucha de la gente allí presente.

Como muestra de duelo, durante el acto, la bandera olímpica se izó a media asta junto con la mayoría de las banderas nacionales de los países presentes en los juegos, a excepción de los países árabes, los cuales exigieron que sus enseñas ondeasen en lo alto del mástil. Las naciones árabes de donde eran los terroristas lo veían como una claudicación frente a Israel.

El 5 de septiembre el equipo olímpico israelí anunció que abandonaba Múnich, siendo especialmente protegidos por las fuerzas de seguridad. El equipo egipcio dejó los juegos el 7 de septiembre, temiendo posibles represalias. Los familiares de las víctimas solicitaron al COI levantar un monumento permanente en memoria de los atletas fallecidos, pero éstos declinaron la petición, alegando que el hecho de hacer una referencia explícita a las víctimas podría enojar al resto de la comunidad olímpica.

El 5 de septiembre, la entonces primera ministra de Israel, Golda Meir instaba al resto de naciones a reprobar el bárbaro acto criminal. El ataque fue ampliamente condenado por todo el mundo, incluidos significativos personajes árabes como el rey Hussein I de Jordania.

Las autoridades alemanas encarcelaron a los tres terroristas supervivientes y crearon la unidad antiterrorista GSG9 para dar una respuesta contundente en futuras acciones de rescates de rehenes.

El 9 de septiembre, la fuerza aérea israelí bombardeó como respuesta las bases de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Siria y Líbano, ataque que fue reprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Asimismo, una resolución de la ONU de condena de los hechos de Múnich, amparada por los Estados Unidos, fue rechazada.

El 29 de octubre, un avión de Lufthansa fue secuestrado, exigiendo los terroristas la liberación de los tres integrantes de Septiembre Negro presos en cárceles alemanas. Sus reivindicaciones fueron atendidas por las autoridades germanas.

Los hechos acaecidos en Múnich traerían consigo una espiral de violencia por parte de Israel, con el fin de dar caza a los supuestos responsables del acto terrorista. Tras el ataque a la villa olímpica y la posterior liberación de estos tres terroristas, Golda Meir y el Comité de Defensa Israelí dieron órdenes secretas al Mossad de matar, dondequiera que se encontrasen, a los once hombres de Septiembre Negro y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que planificaron y organizaron la matanza de los atletas israelíes. Para ello, el servicio secreto israelí creó una unidad encubierta que sería ayudada por las células de información israelíes instaladas en Europa. Esta misión se conocería más tarde como Operación Cólera de Dios (o de Mivtzah Za’am Hael en hebreo).

Gracias a la información capturada a la OLP, y a la facilitada por los servicios de inteligencia europeos aliados, el Mossad elaboró una lista de objetivos encabezada por Wael ‘Aadel Zwaiter, un miembro sospechoso de pertenecer a Septiembre Negro y que representaba oficialmente a la OLP en Italia, quien sería asesinado el 16 de octubre. La muerte de Zwaiter fue seguida de atentados mediante cartas bomba, que no causaron víctimas mortales, contra representantes de la OLP en Argelia y Libia, contra palestinos en Bonn (Alemania) y Copenhague (Dinamarca), y contra un representante de la Cruz Roja en Estocolmo (Suecia).

El 8 de diciembre, el representante de la OLP en París (Francia), Mohammad Hamshiri fue asesinado mediante una bomba activada por control remoto, la cual estaba instalada debajo de su escritorio. En los tres meses siguientes, cuatro integrantes de la OLP y la FPLP fueron asimismo asesinados en Chipre, Grecia y París.

El 9 de abril de 1973, Israel lanza la operación Primavera de Juventud en Beirut, (Líbano). Los objetivos eran Mohammad Yusuf al-Najjar (Abu Yusuf), Kamal Adwan y Kamal Nasser, todos ellos importantes dirigentes de la OLP. Un grupo de comandos israelíes desembarcó en una desierta playa del Líbano, dirigiéndose posteriormente a Beirut, donde acabaron con la vida de los tres palestinos, cuatro civiles libaneses, tres turistas sirios, un italiano y dejando 29 personas más heridas. A continuación, explotaron el cuartel general del FPLP en la ciudad y una fábrica de explosivos de Al Fatah.

El 28 de junio de 1973, el argelino Mohammad Boudia, encargado de las operaciones de Septiembre Negro en Europa, fue asesinado mediante un coche bomba en París. El 21 de julio de 1973, tuvo lugar el conocido como asunto de Lillehammer. Un equipo de agentes del Mossad mató en Lillehammer (Noruega) a Ahmed Bouchiki, un marroquí sin relación alguna con los hechos acaecidos en Múnich, después de que un informador del Mossad le confundiera con Ali Hasan Salameh, integrante de Septiembre Negro. Cinco agentes del servicio secreto israelí, incluyendo dos mujeres, fueron capturados por las autoridades noruegas, siendo juzgados y encarcelados. Posteriormente serían liberados y expulsados a Israel.

El 22 de enero de 1979, el servicio secreto israelí daría finalmente con el paradero de Salameh, asesinándole con un coche bomba. Mohammed Daoud Oudeh alias Abu Daoud (de quien se dice que fue el que concibió la acción) murió en el Hospital Al-Andalus de Damasco (Siria), el 3 de julio de 2010 por Insuficiencia renal.

A HACER MEMORIA Y NO OLVIDAR, ALGO QUE EL COI Y EL PAÍS ORGANIZADOR, EL PAÍS DONDE SE ENCUENTRA LA SEDE, DEBERÍAN HACER EN CADA JUEGO PARA QUE NO VUELVA A SUCEDER. SI QUIEREN QUE SEA UNA CELEBRACIÓN DEPORTIVA, SE DEBE RECORDAR AQUÉL HECHO, PORQUE, D´S NO LO QUIERA, VOLVERÁ A SUCEDER. ADEMÁS, SI QUIEREN UNOS JUEGOS EN PAZ, ES LA MEJOR MANERA DE REPUDIAR LA VIOLENCIA. POR UNOS JUEGOS EN PAZ PORQUE EL TERRORISMO NO ES POLÍTICA!!!!! MIENTRAS UN HOMBRE LO RECUERDE SE HARÁ SIEMPRE LA DIFERENCIA!!!!! EN MEMORIA DE LOS ATLETAS ISRAELÍES QUE MURIERON EN MUNICH 1972 CUANDO UN GRUPO DE PALESTINOS, BAJO EL NOMBRE DE SEPTIEMBRE NEGRO, LOS SECUESTRARON EN LA VILLA OLÍMPICA Y LOS ASESINARON.

La plata para Sabatini

El 1 de octubre Gabriela Sabatini (18 años), abanderada de la delegación argentina, obtuvo medalla de plata en tenis, en la competencia de single femenino. Argentina no había obtenido ninguna medalla olímpica desde el 2 de septiembre de 1972, cuando el remero Alberto Demiddi llegara segundo en los Juegos de Múnich.
Seúl 88 fue importante para el tenis porque volvía a ser incluido como deporte olímpico luego de que fuera excluido en París 1924. Por su parte, Argentina había comenzado a desarrollar la práctica masiva del tenis luego de que el marplatense Guillermo Vilas se convirtiera en uno de los principales jugadores del mundo a mediados de la década de 1970.

Hasta ese momento el tenis en el país había sido un deporte de élite, ignorado por el público masivo y practicado principalmente en los clubes ligados a la colectividad británica sobre canchas de polvo de ladrillo.
Gabriela Sabatini, que junto con Guillermo Vilas son los únicos tenistas argentinos incluidos en el Salón Internacional de la Fama del Tenis,  fue parte de la primera generación de jóvenes que se volcaron masivamente en la década de 1980 a practicar tenis bajo la influencia de los éxitos de Vilas. Integrante del popular Club Atlético River Plate, Sabatini había ganado su primer título (Tokio) en 1985, cuando contaba con quince años y para 1988 ya había obtenido ocho torneos WTA y llegado a tres semifinales de Roland Garros, sobre polvo de ladrillo.
La favorita para ganar la medalla de oro era la alemana Steffi Graf, considerada por muchos como la mejor tenista de la historia, pero en Seúl se dieron cita las mejores tenistas del momento, destacándose el poderoso equipo de los Estados Unidos, integrado por Chris Evert, Pam Shriver y Zina Garrison. Gabriela Sabatini enfrentó en segunda ronda a Sabrina Goleš de Yugoslavia, venciendo 6-1, 6-0. Goleš había perdido en tres sets la final de tenis ante Steffi Graff, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, cuando la competencia se realizó como exhibición.
En la tercera ronda Sabatini jugó con la alemana occidental Sylvia Hanika, quien había sido n.º 5 del mundo en 1983 y llegado a la final de Roland Garros en 1981. Perdió el primer set por un contundente 1-6, para recuperarse en los dos finales, que ganó 6-4 y 6-2.
En cuartos de final Gabriela debió enfrentar a la soviética Natasha Zvereva, quien con 17 años, estaba en un momento excelente, habiendo llegado ese año a la final de Roland Garros, tras vencer a Martina Navratilova y Helena Suková. La argentina se impuso en dos sets, 6-4 y 6-3.
En la semifinal se enfrentaron Gabriela Sabatini y la búlgara Manuela Maleeva. Maleeva había alcanzado el número tres del mundo en 1983 permaneciendo en el top ten del ranking hasta 1992. Pese a las expectativas de un partido disputado, Gabriela Sabatini ganó el partido de manera contundente, 6-1, 6-1.
La final fue disputada contra la favorita Steffi Graf en el mejor año de su extraordinaria carrera. Graff había ganado ese año los cuatro títulos del Grand Slam, convirtiéndose así en una de las tres mujeres que alcanzaron ese logro en la historia. Sin embargo Sabatini había sido la única que había podido vencer a Graf ese año, haciéndolo además dos veces, en la pista dura de Boca Raton y de arcilla de Amelia Island.
El partido fue más cerrado de lo que finalmente indicaría el marcador favorable a Graf (6-3; 6-3). Ya en el primer juego, Sabatini tuvo tres puntos para quiebre que no pudo aprovechar y en el quinto juego logró quebrar el saque de la alemana para ponerse adelante 3-2 con su saque. Graf sin embargo reaccionó y con un juego muy agresivo, recuperó el quiebre en el juego siguiente, para quebrar a su vez a la argentina, en el octavo parcial, y adjudicarse el primer set 6-3.
En el segundo set ambas jugadoras mantuvieron su saque hasta el 4-4, momento en el cual Graf logró quebrar a Sabatini, aprovechando el segundo servicio, y ganar la medalla de oro, al mantener su saque en el último juego. De este modo Graf se convirtió en el único deportista en la historia en ganar, en el mismo año, los cuatro torneos del Grand Slam y la medalla de oro olímpica, logro que se ha conocido como Golden Slam.

Seul 88, La resurrección de Argentina en los Juegos Olímpicos

La participación de Argentina en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 fue la catorceava actuación olímpica oficial  organizada por el Comité Olímpico Argentino. La delegación presentó 118 deportistas, de los cuales 25 eran mujeres, la mayor cantidad y el porcentaje más alto hasta ese momento. La abanderada fue la tenista Gabriela Sabatini.
El equipo olímpico obtuvo dos medallas -una de plata y otra de bronce- y 7 diplomas olímpicos. En el medallero general ocupó la posición n.º 32 sobre 159 países participantes. Las medallas fueron obtenidas por dos deportes que nunca habían obtenido una: el tenis y el vóley.
La actuación de Argentina en Seúl 1988 marcó un momento de recuperación del deporte olímpico, al obtener dos medallas, luego de 16 años de no alcanzar ninguna. Las condiciones de la competencia habían variado sustancialmente, volviéndose mucho más ardua, de la mano del profesionalismo y del aumento sustancial de los países competidores, que se habían triplicado con respecto a los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Teniendo en cuenta esas condiciones, el desempeño argentino en Seúl fue relativamente satisfactorio, y su clasificación como n.º 32 en el medallero, es la tercera mejor colocación histórica, en la tabla corregida por la cantidad de competidores.
Pese a ello, en números absolutos, Argentina no obtuvo medallas de oro en Seúl, logro que se obtenía en todos los Juegos entre 1924-1952, y las dos medallas obtenidas se encontraban muy por debajo de las entre cuatro y siete medallas por juego obtenidas entre París 1924 y Helsinki 1952. En ese sentido, la actuación argentina en Seúl 1988, se mantuvo dentro de los magros resultados, que habían comenzado en los Juegos de Melbourne 1956, cuando se inició un período de decadencia, influenciado razones políticas y de escaso apoyo estatal. El rendimiento olímpico argentino recién recuperaría en 2004 los niveles absolutos que tuvo en el período 1924-1952.
La delegación argentina a Seúl 88 incluyó 25 deportistas mujeres, un 21% del total. Constituyó un momento histórico de participación femenina en el deporte olímpico argentino, más del doble del máximo alcanzado en Londres 1948, en donde actuaron 11 mujeres. Desde entonces la participación femenina iría creciendo hasta alcanzar el máximo histórico del 42% (58 deportistas) en 2008.
Los resultados deportivos marcaron también éxitos en deportes que nunca habían resultado premiados, como el tenis y el hockey sobre césped, que formarían desde entonces importantes equipos.

Con dictadura y sin medallas

Argentina no consiguió medallas en sólo tres ocasiones desde 1924, casualmente dos de ellás cayeron luego de que los militares tomaran el poder en 1976 (La otra fue en Los Ángeles 1984).  Luego de casi cuatro meses después de que Videla fuera designado presidente, 69 deportistas,  partieron rumbo a Montreal, Canadá, para representar a Argentina en los Juegos Olímpicos que se llevaron a cabo desde el 17 de Julio hasta el 1 de Agosto. El abanderado fue Hugo Aberastegui. Se consiguieron cinco diplomas olímpicos: tres en boxeo, uno en judo y otro en remo y piragüismo.  De esta manera, Argentina no figuro en el medallero olímpico.

En 1980, la situación fue muy distinta. En plena Guerra Fría, se decidió que la sede sería Moscú por lo que se formo un boicot contra la Unión Soviética, impulsado por Estados Unidos.  La medida respondía al enfrentamiento entre ambas potencias en la Guerra Fría, aunque la excusa formal fue la invasión de Afganistán por parte dela URSS. Entotal 58 países adhirieron al boicot, entre ellos la República Federal Alemana, Canadá, Japón y China, y entre los latinoamericanos Bolivia, Chile, Paraguay, Honduras, El Salvador, Haití y Belice. Argentina se adhirió a estos países por lo que no participó de estos juegos. Este hecho sorprendió al mundo deportivo, ya que se esperaba su concurrencia debido a las sólidas relaciones que el país mantenía conla URSS, por entonces el principal mercado de sus exportaciones. La inasistencia de la Argentinaa Moscú dejó vacantes las plazas que habían obtenido las selecciones de baloncesto y fútbol, en los torneos preolímpicos de Puerto Rico y Colombia.

Luego de la pésima actuación de Montreal 1976, la no asistencia de los deportistas argentinos a Moscú profundizó aún más la crisis del deporte olímpico argentino, sobre todo del deporte amateur que, sin incentivos económicos, precisa de los grandes eventos deportivos internacionales para mantener la continuidad. Varios deportistas destacados, como Beatriz Allocco, Tito Steiner y Ricardo Ibarra, cuestionaron la decisión y señalaron que la misma implicaba, en sus casos, cancelar definitivamente sus oportunidades olímpicas. Las consecuencias se harían patentes en los Juegos siguientes, realizados en Los Ángeles, en los que Argentina volvería a quedar huérfana de medallas, sumando de ese modo un período de dieciséis años sin medallas, lo que significa toda una generación de deportistas y, en algunas disciplinas, dos generaciones.

El único deportista argentino que logró competir en Moscú fue el ciclista Octavio Dazzan, quien apelando a su doble nacionalidad argentina-italiana, integró la delegación de Italia y obtuvo el octavo  lugar en la prueba de velocidad en1000 metros.

Francisco Camet, el único argentino en París 1900.

Argentina no compitió con una delegación de atletas hasta 1924, Marcelo T. de Alvear era presidente en aquel entonces, pero si hubieron argentinos compitiendo en los Juegos Olímpicos de de forma independiente. El primer deportista argentino en aparecer en está  competencia fue el esgrimista  Francisco Camet en París 1900 donde alcanzó el quinto puesto.

La esgrima fue una de las disciplinas fundadoras del olimpismo moderno. En los Juegos de París se realizaron siete pruebas, una de ellas (la de espada), en la que se inscribió Camet, junto a otros 103 competidores pertenecientes a los 28 países en competencia. Los esgrimistas fueron distribuidos en 17 series, clasificando los dos primeros de cada una. El argentino se clasificó segundo luego de vencer a dos franceses, un español y un peruano, siendo derrotado a su vez por el francés Léon Sée. En la segunda ronda Camet volvió a clasificar segundo, eliminando a tres franceses y un belga y, para quedar escolta de otro francés, Edmond Wallace. En la tercera ronda, salió tercero en su serie clasificando para la final, a la que clasificaron también siete franceses y un cubano, Ramón Fonst Segundo. La medalla de oro la obtuvo precisamente el cubano, mientras que Camet salió quinto, alcanzando una posición premiada con dos puntos. Encima de él quedó con medalla de bronce Léon Sée, quien lo había vencido en la serie inicial, y debaje de él quedó Edmond Wallace, en sexto lugar, quien en la segunda ronda había obtenido la serie de Camet.

Con esa actuaciónla Argentinaobtuvo el sexto lugar en la clasificación general por puntaje en esgrima. Primero salió Francia ganando cinco de las siete medallas de oro en juego, y 15 de las 21 medallas totales. Asimismo, en la tabla general por puntaje de los Juegos, con esa sola actuación, Argentina quedó en el puesto 23 sobre 28 países participantes, empatada con Rusia y superando a Haití, Irán, Perú y Rumania.

El padre de los Juegos Olímpicos modernos: el Barón de Coubertin

No podemos hablar de  los juegos de la era moderna sin dejar de mencionar quien lo impulso. Un aristócrata francés, Pier de Fredi, más conocido como El Barón de Courbetin fue el gran responsable de que se comenzara con esta competencia en el 1896.

Nacido en París el 1 de Enero de 1863, su padre siempre quiso que fuera militar, pero por chocar con la dura disciplina de la AcademiaMilitarde Saint-Cyr, colgó las armas de improvisto para dedicarse a la pedagogía.  Luego, se mudo a Inglaterra a perfeccionar donde conoció la doctrina de Cristianismo muscular, que buscaba la perfección espiritual por medio del deporte y la higiene. El pastor anglicano Thomas Arnold fue uno de los seguidores más destacado de esta ideología. El Barón de Coubertin se convirtió en discípulo suyo.

Mas tarde,  comenzó a divulgar esas creencias dentro de su país natal, Francia, creando sociedades atléticas en los institutos que se asociaron en la Uniónde los Deportes Atléticos.  Años después, el ministro lo envió a los Estados Unidos para que continuara con su investigación sobre los metodos de enseñanza. Allí, comenzó a soñar con unir en una extraordinaria competición a los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad, sin ánimo de lucro y sólo por el deseo de conseguir la gloria, competir por competir. Como dice la frase de Ethelbert Talbot: “Lo importante no es vencer, sino participar”. Esta frase parecía mal atribuida a Pierre de Coubertain porque esta idea parecía insensata y chocó con mucha incomprensión.  Intentando convencer a todos, viajó por todo el mundo hablando de paz, comprensión entre los hombres y de unión, mezclándolo todo con la palabra Deporte.  En 1894, organizó un banquete con atletas de once países distintos que participaron en diversas pruebas que incluyeron simulacros de lucha y carreras hípicas. Finalmente, en la última sesión del Congreso Internacional de Educación Física que se celebro ella Soborna de París el 26 de Junio de 1894,  se decidió la celebración de los Juegos Olímpicos de la era moderna.

Dos años más tarde, deportistas de catorce países fueron participes de esta competencia en Atenas. El rey Jorge I, de Grecia,  estaba tan encantado con este torneo que propuso celebrarlos en aquella ciudad de forma permanente. Coubertin fingió no escucharlo y los Juegos de 1900 se celebraron en París.  Fue presidente del Comité Olímpico internacional desde 1896 hasta 1925, Henri de Baillet-Latour  fue su sucesor.  El 2 de Septiembre de 1937, murió en Géneve.   

De la antigüedad a la era moderna

Los Juegos Olímpicos de la antigüedad eran una serie de pruebas que se celebraban cada cuatro años o una Olimpiada, el período de tiempo entre unos Juegos Olímpicos y otros. Estos se realizaron entre el776 a. C. hasta el 393 d. C. El valor de los mismos fueron varios: representó una manifestación religiosa de acatamiento a los dioses; contribuyó al desarrollo armónico del cuerpo y del alma; favoreció la amistad de los pueblos y ciudades y buscó la unidad de los Helenos.

En los tiempos de guerra, cada vez que se venía la competencia se hacía una tregua o paz olímpica, para que permitir que los atletas lleguen a Olimpia, todos se celebraban en aquella ciudad. Estos torneos eran muy diferentes a los de la era moderna ya que contenían menos pruebas y solo los hombres libres que hablaban griego podían participar.

La preparación deportiva consistía en que cuando los niños cumplían doce años ingresaban a la palestra, la escuela de lucha en la antigua Grecia, donde le enseñaban se le enseñaba a desarrollar músculos y a disciplinar los nervios. A los dieciséis ingresaban al gimnasio, que contaban con una pista y lugares de ejercicio al aire libre entre los bosques, en donde realizaban ejercicios físicos y atletismo. Ya cumplidos los veinte se les entregaba las armas y estaban listos para participar en los Juegos Olímpicos.

Una de las características más íntimas de los antiguos griegos es su espíritu agonístico. La voz griega agón equivalente de la latina certamen, se aplica a toda lucha que enfrenta a dos adversarios. Estaban los agones atléticos que incluían las carreras, salto de longitud, lanzamiento de disco y jabalina; los luctatorios en cuales se encontraban lucha, pugilato y pancracio; los hípicos que era la carrera de carros; el pentatlón.

En los primeros Juegos Olímpicos se realizaba una fiesta local en el santuario de Olimpia en honor a Zeus. Al instaurarse la tregua sagrada las fiestas se hicieron más complejas y requirieron de una mayor administración. Así la dirección técnica de los juegos y la administración económica pasó a manos deLa Buléde Olimpia, también llamado Consejo Olímpico. Esta estaba encargada de elegir a los jueces y podía castigarlos si tenían un mal desempeño aunque no podía cambiar las decisiones de los jueces. La Boulé controlaba también los gastos y los ingresos del tesoro de Zeus. Los Hellanódicas Eran los jueces de los juegos olímpicos, tomaban su cargo con 10 meses de antelación, permanecían en su cargo por una olimpíada aunque podían ser reelectos. Sus tareas eran seleccionar a los mejores participantes, supervisar los entrenamientos, inspeccionar las instalaciones, dirigían las diferentes pruebas y condecoraban a los ganadores. Los Theócolos Eran altos sacerdotes que supervisaban los templos, conservaban los altares y organizaban los ritos. Su función era específicamente litúrgica.

Los ganadores de las diversas pruebas reunidos en el templo de Zeus recibían sus premios. No eran recompensas materiales, sino el honor y la gloria. Pero se les daba un objeto simbólico. En los comienzos fue una manzana, pero finalmente se les entregó una rama de olivo y una cinta de lana en la frente. El nombre (el del padre) el lugar de nacimiento y el linaje de cada ganador se inscribían en un registro. El que conseguía vencer en todas las pruebas del pentatlón, tenía derecho a una estatua en el templo de Zeus. Al regresar a sus polis los ganadores eran recibidos como héroes; poetas y oradores narraban sus hazañas.

A mediados del siglo III comienza una decadencia progresiva. Los últimos Juegos Olímpicos se realizaron en el 393. Tras la adopción del cristianismo como religión oficial del imperio con el Edicto de Tesalónica (28 de febrero 380), el emperador Teodosio I los prohibió en el año 393 por tildarlos de paganos, con gran influencia en su decisión de San Ambrosio de Milán.

En el año 395 d.C. las hordas godas invadieron y saquearon Olimpia y en el 408. Teodosio II y Honorio emperadores de los imperios romanos de occidente y oriente, decretaron la destrucción de los templos y lugares dedicados a dioses paganos.