Los argentinos para el resto de los latinos

Se acuerdan de esta propaganda?? Alguna vez la vieron??? bueno mirenla porque la realidad marca que para los latinos, a excepcion de algunos, nos vende esa manera. Esta propaganda demuestra el porque de todo esto. La envidia les puede mas que la realidad. Esto abarca unicamente el futbol porque fue propaganda de la Copa America, pero igualmente en los otros deportes tambien hay. Maravilla Martinez lo demostro ayer cuando le cerro el pico al BRAVUCON y FANFARRON de Julio Cesar Chavez, y para todos los mexicanos que piensan que un round mas y lo knoqueaba a Maravilla, el argentino peleo con la mano izquierda fracturada desde el cuarto round. A Eso se le llama pelear con el corazon, no con la boca. Las peleas se ganan en el ring. En este caso, la gano el argentinoasique mejor aceptar la derrota que vender humo,esoes loque el periodismo,almenos enel exterior esta haciendo. Este comentario va para todo aquel que piense que elque dice los chistes tiene razon, empiecen a darse cuenta que los argentinos no somos asi. No generalicen porque de esa manera nos discriminan. No juzguen sin conocernos. De otra manera, se hundiran en el famoso oscuridad de su propia envidia.

Con una terrible actuacion del referi, Argentina empato con Peru

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Argentina, de visitante, igualo con el local 1 a 1 con goles de Carlos Zambrano, a los 21 del primer tiempo del encuentro, y Gonzalo Higuain, a los 36; de esta manera, el conjunto dirigido por Alejandro Sabella quedo primero en la tabla de las eliminatorias rumbo a Brasil 2014, con catorce puntos, pero la proxima fecha tendra una dificil tarea de local ante Uruguay, que empato con Ecuador en el Centenario.

Sin la magia y la fantasia de Leonel Messi, ni la viveza y luz de Angel Di Maria, Argentina jugo muy mal. No acerto en los pases y no lograba hacer circular la pelota. Fue un partido muy peleado en el cual  iban de punta a punta, pero sin situaciones de riesgo. La defensa albiceleste era un flan. La figura del partido, Federico Fernadez, tuvo que corregir constantemente los errores de Marcos Rojo, Ezequiel Garay y Fernando Gago. Sergio Romero estuvo bastante bien. Atajo un penal a Claudio Pizarro en el comienzo del enfrentamiento. Tuvo un titubeo en una jugada que vino por una desatencion del fondo, pero no llego a mayors. Asimismo, salvo una de pelota parada en los minutos de descuento que hubiese significado el segundo gol del local.  El cambio de Pablo Guiñazu le dio un aire al conjunto dirigido por Sabella porque cortaba todo lo que podia.

 

Peru tuvo doce jugadores en cancha. Fue desastroso  el arbitraje del colombiano Wilmar Ojeda quien merece el premio al payaso del año y ser galardonado con la mencion a Mister Magoo de la decada. ¿Esta o se hace el ciego?  Un localista de aquellos.  Los peruanos, si bien jugaron bien, pegaban como animales, con el debido respeto a los animales. Dos jugadores del equipo local merecieron irse expulsados.  Incluso  Paulo Cruzado se paso  de rosca con un golpe que dejo a Gago inconsciente y  debiendo  ser hospitalizado. Cruzado ni siquiera recibio una amarilla.

 

Argentina tuvo suerte. Se trajo una unidad que, si bien no vale tres puntos, vale oro porque lo deja en la cima de la tabla de posiciones.  Ahora a esperar por nuestros vecinos del Rio de la Plata, Uruguay, el 12 de Octubre

Florida invadida por las bandas de Isaac

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Luego de una gran espera y de muchos dilemas de por donde iba a ir, Isaac paso cerca de los cayos de la Florida, pero las bandas cubrieron los condados de Monroe, Miami-Dade, Broward y parte del condado de Palm Beach con fuertes rafagas de viento y mucha lluvia dejando a mucha gente sin luz; todavia no se ha convertido en huracan, se espera que para mañana a las 07.00 este en categoria uno, va rumbo a Nueva Orleans donde podria tocar tierra en dos.

Los vientos empezaron en la madrugada del domingo, pero la trayectoria del ciclon habia cambiado un poco mas al oeste por lo que no termino siendo tan devastadora como se esperaba. Durante la mañana comenzaron la lluvias y tormentas con serias descargas electricas. Los vientos, en algunos lugares de Miami-Dade y Broward llegaron a medir hasta setenta millas por hora. Las olas median de diez a doce pies, cuando las aguas son tranquilas. Tal fue la situacion que algunas calles de la ciudad de Homestead se inundaron. En el sur de la Florida muerieron tres personas en un choque debido a que las rutas estaban mojadas, en Haiti siete personas perdieron la vida a causa de Isaac. Bastantes residentes de esos condados se quedaron sin luz. Muchos vuelos fueron cancelados por la tormenta.

Las escuelas de Monroe permaneceran cerradas tanto el lunes como el martes mientras que las de Miami-Dade y Broward solo lo haran el lunes. En estos momentos, el ciclon esta entrando en las aguas calidas del Golfo de Mexico por lo que se espera que comience a tomar fuerza  y a organizarce para llegar a convertirse en huracan. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos cree que va a rumbo a Nueva Orleans y que podria tocar tierra alli en forma de categoria dos, en el septimo aniversario de Katrina que llego alli en categoria cinco en el 2005.

Londres 2012: LO QUE EL COI SE NIEGA A RECORDAR!!!!!!!!!

Hoy es la inauguración de los Juegos, pero pese a que pasan los años nunca se recuerda lo que sucedió en Munich 1972 en cual terroristas palestinos asesinaron a dos atletas israelíes y secuestraron a otros nueve, pidiendo la liberación de presos palestinos.

El 4 de septiembre, los atletas israelíes habían estado disfrutando de una salida nocturna por la ciudad, antes de regresar a la villa olímpica. Hacia las 4:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho miembros del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, vestidos con chandal y llevando pistolas y granadas en bolsas de deporte, escalaban la verja de dos metros que rodeaba el complejo. Fueron ayudados por deportistas del equipo estadounidense que desconocían su verdadera identidad y que creían que, como ellos, querían acceder furtivamente a sus apartamentos tras una noche de diversión.

El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33 años, oyó un ruido tras la puerta del primer apartamento, observando que alguien abría ligeramente la puerta, se abalanzó sobre ésta dando un grito de alerta, mientras intentaba cerrarla forcejeando con los terroristas. En la confusión, nueve atletas pudieron escapar, y otros ocho se ocultaron. El luchador Joseph Romano, que en ese momento volvía de comer en un restaurante, agarró el arma a uno de los terroristas, pero resultó muerto por un disparo. Asimismo, Moshé Weinberg fue asesinado cuando intentó atacar a uno de los asaltantes con un cuchillo de fruta. Tras la muerte de éste, los terroristas tomaron como rehenes a nueve integrantes del equipo: David Berger, Ze’ev Friedman, Joseph Gottfreund, Eliezer Halfin, Andre Spitzer, Amitzur Shapira, Kehat Shorr, Mark Slavin y Yakov Springer.

El grupo exigía la liberación de 234 palestinos presos en cárceles israelíes y dos más encarcelados en Alemania, así como su traslado seguro a Egipto. La respuesta de Israel fue inmediata y contundente: no habría negociación. Las autoridades alemanas, bajo la dirección del canciller Willy Brandt y el ministro del Interior Hans-Dietrich Genscher rechazaron el ofrecimiento por parte de Israel de enviar un grupo de fuerzas especiales de su país.

El plazo para la ejecución de los deportistas pasó de tres a cinco horas tras las conversaciones llevadas a cabo por las autoridades germanas. El jefe de policía alemán Manfred Schreiber y Ahmed Touni, que encabezaba la delegación olímpica egipcia, negociaron directamente con los secuestradores ofreciéndoles una ilimitada cantidad de dinero. Los embajadores de Túnez y Libia en Alemania también ayudaron intentando ganar concesiones de los secuestradores, pero fue inútil.

Finalmente los terroristas exigieron un transporte para El Cairo. Las autoridades fingieron llegar a un acuerdo y, a las 22:10, dos helicópteros transportaron a los asaltantes y a sus rehenes a una base aérea en penumbra próxima a Fürstenfeldbruck, donde un avión Boeing 727 de Lufthansa les estaba esperando. Los secuestradores creyeron que estaban en Riem, el aeropuerto internacional cercano a Múnich. Las autoridades habían planeado un asalto sobre ellos en el aeródromo.

Cinco francotiradores alemanes fueron seleccionados para disparar a los secuestradores. Ninguno tenía una preparación especial en este tipo de acciones y fueron elegidos porque practicaban el tiro de forma competitiva los fines de semana (posteriormente uno de ellos reconocería que no se consideraba un tirador de élite). En los 75 minutos que pasarían antes del fatal desenlace, las autoridades policiales germanas solicitaron tardíamente tanquetas, las cuales tardarían 30 minutos en llegar debido al denso tráfico.

Los helicópteros aterrizaron a las 22:30 en el aeropuerto. A las 23:03, dos terroristas bajaron de los aparatos, caminaron hacia el avión y se volvieron. Seguidamente, otros dos descendieron empujando a dos de los rehenes, quienes llevaban sus manos atadas a la espalda. Viendo que el avión estaba vacío y sabiéndose engañados, los terroristas regresaron precipitadamente hacia los helicópteros. En ese momento el aeropuerto fue súbitamente iluminado con bengalas y focos y las autoridades alemanas dieron la orden de abrir fuego.

Los cinco tiradores emboscados no disponían de radios para coordinar su fuego, y carecían de rifles de precisión y de teleobjetivos o dispositivos de visión nocturna. En el caos que sobrevino, dos secuestradores que estaban cerca de uno de los pilotos fueron eliminados. Otros tres terroristas se parapetaron detrás de los helicópteros, fuera del alcance de las luces, y comenzaron a disparar. Uno de los policías que estaba en la torre de control murió al alcanzarle una de las balas. Los pilotos del helicóptero lograron escapar, no así los rehenes, quienes permanecían atados brazos en alto al techo en el interior del aparato.

A media noche, se exigió a los secuestradores que se rindieran. Cuatro minutos más tarde, uno de los terroristas saltó del primer helicóptero lanzando una granada a su interior, que explotó con cuatro atletas israelíes y un piloto en su interior. Antes de que el fuego de la primera explosión alcanzase el depósito de gasolina del segundo helicóptero, Luttif Afif y otro secuestrador salieron del aparato y comenzaron a disparar a la policía. Éstos respondieron a los disparos, abatiendo a ambos. Los rehenes del segundo helicóptero murieron durante el tiroteo (posteriormente se señalaría que fueron ametrallados por un tercer asaltante). Los tres terroristas restantes fueron capturados.

Sorprendentemente, la competición olímpica solo se suspendió por un día, el 5 de septiembre, a pesar de que diferentes personalidades pidieron su suspensión. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage, y otros miembros del COI decidieron que los terroristas no podían condicionar la celebración de los juegos. Al día siguiente se celebró en el estadio olímpico un memorial por los muertos al que asistieron 80.000 espectadores y 3.000 atletas. Avery Brundage no hizo ninguna referencia a los deportistas asesinados durante su discurso, en que elogiaba la fuerza del movimiento olímpico. Este hecho enojó a los israelíes y a mucha de la gente allí presente.

Como muestra de duelo, durante el acto, la bandera olímpica se izó a media asta junto con la mayoría de las banderas nacionales de los países presentes en los juegos, a excepción de los países árabes, los cuales exigieron que sus enseñas ondeasen en lo alto del mástil. Las naciones árabes de donde eran los terroristas lo veían como una claudicación frente a Israel.

El 5 de septiembre el equipo olímpico israelí anunció que abandonaba Múnich, siendo especialmente protegidos por las fuerzas de seguridad. El equipo egipcio dejó los juegos el 7 de septiembre, temiendo posibles represalias. Los familiares de las víctimas solicitaron al COI levantar un monumento permanente en memoria de los atletas fallecidos, pero éstos declinaron la petición, alegando que el hecho de hacer una referencia explícita a las víctimas podría enojar al resto de la comunidad olímpica.

El 5 de septiembre, la entonces primera ministra de Israel, Golda Meir instaba al resto de naciones a reprobar el bárbaro acto criminal. El ataque fue ampliamente condenado por todo el mundo, incluidos significativos personajes árabes como el rey Hussein I de Jordania.

Las autoridades alemanas encarcelaron a los tres terroristas supervivientes y crearon la unidad antiterrorista GSG9 para dar una respuesta contundente en futuras acciones de rescates de rehenes.

El 9 de septiembre, la fuerza aérea israelí bombardeó como respuesta las bases de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Siria y Líbano, ataque que fue reprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Asimismo, una resolución de la ONU de condena de los hechos de Múnich, amparada por los Estados Unidos, fue rechazada.

El 29 de octubre, un avión de Lufthansa fue secuestrado, exigiendo los terroristas la liberación de los tres integrantes de Septiembre Negro presos en cárceles alemanas. Sus reivindicaciones fueron atendidas por las autoridades germanas.

Los hechos acaecidos en Múnich traerían consigo una espiral de violencia por parte de Israel, con el fin de dar caza a los supuestos responsables del acto terrorista. Tras el ataque a la villa olímpica y la posterior liberación de estos tres terroristas, Golda Meir y el Comité de Defensa Israelí dieron órdenes secretas al Mossad de matar, dondequiera que se encontrasen, a los once hombres de Septiembre Negro y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que planificaron y organizaron la matanza de los atletas israelíes. Para ello, el servicio secreto israelí creó una unidad encubierta que sería ayudada por las células de información israelíes instaladas en Europa. Esta misión se conocería más tarde como Operación Cólera de Dios (o de Mivtzah Za’am Hael en hebreo).

Gracias a la información capturada a la OLP, y a la facilitada por los servicios de inteligencia europeos aliados, el Mossad elaboró una lista de objetivos encabezada por Wael ‘Aadel Zwaiter, un miembro sospechoso de pertenecer a Septiembre Negro y que representaba oficialmente a la OLP en Italia, quien sería asesinado el 16 de octubre. La muerte de Zwaiter fue seguida de atentados mediante cartas bomba, que no causaron víctimas mortales, contra representantes de la OLP en Argelia y Libia, contra palestinos en Bonn (Alemania) y Copenhague (Dinamarca), y contra un representante de la Cruz Roja en Estocolmo (Suecia).

El 8 de diciembre, el representante de la OLP en París (Francia), Mohammad Hamshiri fue asesinado mediante una bomba activada por control remoto, la cual estaba instalada debajo de su escritorio. En los tres meses siguientes, cuatro integrantes de la OLP y la FPLP fueron asimismo asesinados en Chipre, Grecia y París.

El 9 de abril de 1973, Israel lanza la operación Primavera de Juventud en Beirut, (Líbano). Los objetivos eran Mohammad Yusuf al-Najjar (Abu Yusuf), Kamal Adwan y Kamal Nasser, todos ellos importantes dirigentes de la OLP. Un grupo de comandos israelíes desembarcó en una desierta playa del Líbano, dirigiéndose posteriormente a Beirut, donde acabaron con la vida de los tres palestinos, cuatro civiles libaneses, tres turistas sirios, un italiano y dejando 29 personas más heridas. A continuación, explotaron el cuartel general del FPLP en la ciudad y una fábrica de explosivos de Al Fatah.

El 28 de junio de 1973, el argelino Mohammad Boudia, encargado de las operaciones de Septiembre Negro en Europa, fue asesinado mediante un coche bomba en París. El 21 de julio de 1973, tuvo lugar el conocido como asunto de Lillehammer. Un equipo de agentes del Mossad mató en Lillehammer (Noruega) a Ahmed Bouchiki, un marroquí sin relación alguna con los hechos acaecidos en Múnich, después de que un informador del Mossad le confundiera con Ali Hasan Salameh, integrante de Septiembre Negro. Cinco agentes del servicio secreto israelí, incluyendo dos mujeres, fueron capturados por las autoridades noruegas, siendo juzgados y encarcelados. Posteriormente serían liberados y expulsados a Israel.

El 22 de enero de 1979, el servicio secreto israelí daría finalmente con el paradero de Salameh, asesinándole con un coche bomba. Mohammed Daoud Oudeh alias Abu Daoud (de quien se dice que fue el que concibió la acción) murió en el Hospital Al-Andalus de Damasco (Siria), el 3 de julio de 2010 por Insuficiencia renal.

A HACER MEMORIA Y NO OLVIDAR, ALGO QUE EL COI Y EL PAÍS ORGANIZADOR, EL PAÍS DONDE SE ENCUENTRA LA SEDE, DEBERÍAN HACER EN CADA JUEGO PARA QUE NO VUELVA A SUCEDER. SI QUIEREN QUE SEA UNA CELEBRACIÓN DEPORTIVA, SE DEBE RECORDAR AQUÉL HECHO, PORQUE, D´S NO LO QUIERA, VOLVERÁ A SUCEDER. ADEMÁS, SI QUIEREN UNOS JUEGOS EN PAZ, ES LA MEJOR MANERA DE REPUDIAR LA VIOLENCIA. POR UNOS JUEGOS EN PAZ PORQUE EL TERRORISMO NO ES POLÍTICA!!!!! MIENTRAS UN HOMBRE LO RECUERDE SE HARÁ SIEMPRE LA DIFERENCIA!!!!! EN MEMORIA DE LOS ATLETAS ISRAELÍES QUE MURIERON EN MUNICH 1972 CUANDO UN GRUPO DE PALESTINOS, BAJO EL NOMBRE DE SEPTIEMBRE NEGRO, LOS SECUESTRARON EN LA VILLA OLÍMPICA Y LOS ASESINARON.

No olvidar para que no vuelva a suceder

Mientras un hombre recuerde, siempre se hará la diferencia. Hoy, 19 de abril, es el día del holocausto; aquel episodio negro en la historia mundial donde murieron millones de personas a manos de los nazis, comandado por Adolf Hitler, de distintas manera que incluyen: cámaras de gas, disparos, ahorcamiento, golpes, hambre y trabajos forzados.

En Historia, se identifica con el nombre de Holocausto a lo que técnicamente también se conoce como Solución Final de la cuestión judía, el intento de aniquilar totalmente a la población judía de Europa que culminó con la muerte de unos 6 millones de judíos. Aunque las políticas criminales contra los judíos se habían ido desarrollando paulatinamente desde años antes, la decisión de afrontar el exterminio definitivo fue tomada, con bastante probabilidad, entre finales del verano y principios del otoño de 1941y el programa emergió en su plenitud en la primavera de 1942. La persona encargada de su diseño y organización administrativa fue Heinrich Himmler.Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita asesina de Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que contaron directamente además con su aprobación.

La Unión Europea ha sancionado una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el negacionismo del holocausto, además creó en 2010 la base de datos “EHRI” Infraestructura europea para la investigación del Holocausto encargada de reunir y unificar todos los archivos sobre este genocidio.Por otro lado la ONU viene rindiendo homenaje a la víctimas del Holocausto desde 2005, fijando la fecha 27 de enero como Día Internacional de la Memoria de la Víctimas del Holocausto por ser el día en que se liberó el campo de concentración de Auschwitz.

El Partido Nazi, que tomó el poder en Alemania en 1933, tenía entre sus bases ideológicas la del antisemitismo, profesado por una parte del movimiento nacionalista alemán desde mediados del siglo XIX. El antisemitismo moderno se diferenciaba del odio clásico hacia los judíos en que no tenía una base religiosa, sino presuntamente racial. Los nacionalistas alemanes, a pesar de que recuperaron bastantes aspectos del discurso judeófobo tradicional, particularmente del de Lutero, consideraban que ser judío era una condición innata, racial, que no desaparecía por mucho que uno intentara asimilarse en la sociedad cristiana. En palabras de Hannah Arendt, se cambió el concepto de judaísmo por el de judeidad. Por otro lado, el nacionalismo suponía el Estado nación, es decir, la homogeneidad cultural y lingüística de su población. Los judíos, considerados como personas pertenecientes a otra raza, inferior por lo demás, y por tanto inasimilables a la cultura nacional, solo podían ser separados del cuerpo social. Frente a la raza judía, extraña a la nación, colocaban los nazis a la raza aria, que era la que constituía la nación alemana y estaba llamada a dominar Europa.

La primera cuestión era determinar quién era judío. Los nacionalistas alemanes no habían logrado establecer una línea divisoria clara entre judíos y no judíos; había en Alemania numerosas personas descendientes de judíos conversos que no tenían ya ninguna relación con la cultura judía, así como numerosas familias mixtas y sus descendientes. En este sentido, la primera preocupación de los nazis fue crear un criterio para basar la posterior segregación.

Las primeras leyes dirigidas contra los judíos no incorporaban todavía una definición del ser judío y se hablaba en general de “no arios”. La definición finalmente adoptada fue la siguiente: judío era quien tuviera al menos tres abuelos judíos, fuera cual fuera la religión de la persona interesada. Quienes tuvieran dos o un solo abuelo judío, eran Mischlinge, es decir, medio judíos. Los primeros, con dos abuelos judíos, eran “Mischlinge de segundo grado” y podían ser reclasificados como judíos en función de complejas consideraciones (su religión o la de su cónyuge, por ejemplo). Podían también ser “liberados” de su condición y convertirse en arios en pago a los servicios prestados al régimen, o podían seguir siendo Mischlinge, con lo que estaban sometidos a ciertas restricciones en tanto que “no arios”, pero no a las persecuciones dirigidas contra los judíos. Los Mischlinge de primer grado eran los que tenían un único abuelo judío y en general eran tratados como arios plenos. Los Mischlinge de uno u otro grado abundaban en Alemania y a menudo lograban ocultar su condición. El dirigente de las SS Reinhard Heydrich, El Carnicero de Praga, era Mischlinge de segundo grado, dato que fue ocultado celosamente por sus superiores nazis.

El recrudecimiento en Alemania del sentir antijudío, una constante histórica en Europa desde el origen del cristianismo, se hizo notar ya a finales del siglo XIX, cuando degeneró en antisemitismo. Fue durante ese siglo cuando algunos judíos intentaron resolver la marginalidad a la que les llevaba la observancia de las normas de su religión por medio bien de la asimilación al cristianismo, bien transformándose en una nueva clase de judíos.41 La consecuencia fue una presencia social entre los no judíos que no pasó inadvertida para muchos de estos, lo que posibilitó la aparición de reacciones antisemitas incluso en medios intelectuales. Así, por ejemplo, en unos artículos de 1879 y 1880, el historiador nacionalista alemán Heinrich von Treitschke llegó a escribir: “Los judíos son nuestra desgracia”, una frase que sería retomada más adelante como eslogan por parte de los nazis. Y fue también en esos años cuando Wilhelm Marr acuñó los términos antisemita y antisemitismo y se hizo muy conocido con su ensayo La victoria del judaísmo frente al germanismo: desde un punto de vista confesional, en donde insistía en la peculiaridad racial, y no tanto religiosa, de los judíos, además de crear una organización llamada Liga Antisemita, cuyo ideario era esencialmente antijudío.

Ya en el siglo XX, la culpabilización de los judíos como responsables de la derrota alemana en la Primera GuerraMundial fue una actitud general entre los soldados que participaron en ella. El 25 de diciembre de 1918, por ejemplo, un grupo de veteranos creó la asociación Casco de acero, de carácter nacionalista y antisemita.

Por su parte, los nacionalistas de derecha, los monárquicos conservadores y las viejas élites, atemorizados por la revolución de Octubre, asociaban el bolchevismo con el judaísmo y creían en la posibilidad de una conspiración judía. En cuanto a las clases medias y bajas, la creencia en que los judíos habían obtenido ganancias económicas a costa de la guerra y las reparaciones posteriores era también frecuentes. En general, existía un cierto malestar por la inmigración de judíos desde el Este y por la convicción de que el capital estaba en manos de judíos.

El antisemitismo dio origen también a numerosas publicaciones antisemitas, tanto literarias como periódicas. Además de lecturas infantiles como la titulada No puedes fiarte de un zorro en un brezal ni del juramento de un judío, los libros de texto para niños presentaban a Hitler como un gran guerrero nórdico y describían a los no nórdicos como menos que humanos. El currículo insistía en la teoría de razas, especialmente con la introducción de la biología racial y seudocientífica.46

En 1923 empezó a circular en Núremberg (donde entre 1922 y 1933 se profanaron alrededor de 200 tumbas judías, profanación que fue generalizada en todo el país en 1927) el periódico pronazi y antisemita Der Stürmer («El asaltante»), que retomó la frase «Los judíos son nuestra desgracia» como eslogan. El 4 de julio de 1927, Goebbels publica el número uno del también antisemita Der Angriff («El ataque»), con el objeto de mantener vivo el espíritu del partido nazi los años en que fue ilegal en Berlín. Constituido en órgano oficial del partido nazi, incitaba a la violencia contra los judíos.

En 1929 se creó, por un lado, la «Liga de Médicos Alemanes Nacional-Socialistas», con el objeto de centralizar el interés en la eugenesia, y, por otro, la «Liga para Luchar por la Cultura Alemana», una asociación antisemita y anti-bolchevique dirigida por Alfred Rosenberg que centró sus acciones en la lucha contra el arte degenerado.

En 1935 se inició la publicación de las revistas antisemitas Semanario alemán de política, economía, cultura y tecnología y de Revista de ciencia racial, una publicación seudocientífica. En 1936, Goebbels fundó el Instituto del NSDAP para el Estudio del Tema Judío y se publicó la primera tirada de la revista Investigación sobre el Tma Judío, también de carácter seudocientífico. En julio de 1937, en fin, se inauguró en Munich la exposición Arte degenerado, una muestra de obras de arte consideradas inaceptables de autores judíos y no judíos, y en noviembre otra exposición titulada El eterno judío, en la que se asociaba a los judíos con el bolchevismo, además de mostrar sus características raciales tópicas: nariz ganchuda, labios grandes y frente inclinada.

Las zonas de mayor antisemitismo, donde la violencia antijudía era habitual en ellas en el siglo XIX  y, por tanto, más receptivas a las ideas nazis al respecto fueron Franconia, Hesse, Westfalia y otras partes de Baviera. Allí, los elementos de hostilidad arcaica hacia los judíos, se fusionaron a finales del XIX con las nuevas corrientes ideológicas del nacionalismo völkisch, el antisemitismo racial que fue la base del racismo nazi.

Posteriormente, cuando se vieron obligados a evitar el contacto social y económico con ellos, los alemanes desarrollaron, según la interpretación del historiador Ian Kershaw, una «indiferencia fatídica» hacia el destino de los judíos. Así, pues, la política antijudía llevada a cabo en los años previos al comienzo de la guerra contó con una amplia aprobación social por cuanto no afectaba a las experiencias diarias de la gran mayoría de la población. Desde otro punto de vista, los historiadores Otto Dov Kulba y Aaron Rodrigue han preferido calificar de «complicidad pasiva» a la actitud de la ciudadanía alemana ante el trato dado a los judíos por parte del nazismo.

En general, la historiografía distingue entre la actitud durante los años anteriores a la guerra y la actitud durante la misma. Así, en la época previa la sociedad alemana mantuvo una amplia diversidad de puntos de vista sobre los distintos asuntos que la afectaban, fiel reflejo de la pluralidad de influencias de muy diversa índole que la afectaban. En este sentido, hubo variados obstáculos a la penetración ideológica nazi generalizada, sobre todo en asuntos relacionados con las esferas de interés de las iglesias de confesión cristiana y en las preocupaciones económicas del día a día, especialmente las relaciones laborales, respecto de las cuales se produjeron protestas colectivas y acciones de desobediencia civil. Respecto de la cuestión judía, se han señalado cuatro actitudes básicas: violenta y agresiva, sobre todo por parte de los radicales nazis; de aceptación de las normas legales de discriminación y exclusión; crítica, por motivos morales, religiosos, humanistas, éticos, económicos e ideológicos, por parte de diversos sectores sociales; y de indiferencia.

El punto de inflexión en las relaciones entre el cristianismo institucional y el nazismo se produjo con la firma el 20 de julio de 1933 del concordato entre la Santa Sedey el Reich. Por un lado, se reafirmaba el compromiso del nazismo con la Iglesiacatólica a la hora de respetarla mientras sus actividades se limitasen a lo religioso; por otro, la Alemanianazi conseguía con el mismo una importante legitimación internacional. Sin embargo, tras cuatro años de acoso constante contra los católicos en forma de detenciones de curas y monjas, cierre de conventos, monasterios y escuelas parroquiales, el papa Pío XI publicó el 14 de marzo de 1937 la encíclica  Con intensa ansiedad, en la que expresaba su queja por estos hechos y lo que de ruptura del concordato suponían, y alertaba contra la deificación de conceptos como la raza, la nación y el estado. Difundida clandestinamente en Alemania, se leyó en las iglesias de todo el país el 21 de marzo, domingo de Ramos.57

Pero cuando se fue aproximando la guerra, las actitudes generales se fueron endureciendo, incluso entre el amplio sector de la población que mantenían cierta apatía al respecto. Además, la propia idiosincrasia del nazismo permitió la aparición de denuncias como forma de control social, de modo que vecinos y compañeros de trabajo de los judíos colaboraron activamente para construir un clima de represión y terror.

En este contexto fue en el que surgió el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP), el partido nazi, fundado en Múnich en 1919, cuyo programa oficial de 1920 proponía la unión de todos los alemanes dentro de una Gran Alemania y que solo las personas de sangre o raza alemana pudiesen ser nacionales (ciudadanas del Estado) y directores de medios de comunicación. Explícitamente, además, el NSDAP propugnaba un cristianismo constructivo y luchaba contra el espíritu judeomaterialista en el interior y el exterior del país.

Con sus fundamentos nacionalistas y antisemitas, el partido nazi se fue desarrollando poco a poco sobre la base de una intensa y llamativa actividad casi diaria de sus militantes. Entre 1919 y 1924 su zona de acción se reducía a Baviera, donde captó a una heterogénea masa de alemanes compuesta de antiguos soldados, de anticomunistas y antisemitas y, en general, de desclasados atraídos por la idea de una revolución nacional. Sus ideas antisemitas eran expuestas con frecuencia en diversos discursos pronunciados tanto por Hitler como por otros nazis, como Alfred Rosenberg, Julius Streicher o Hermann Esser, e insistían en la necesidad de tomar medidas contundentes contra los judíos de forma que su influencia sobre la sociedad alemana se eliminase por completo.

En noviembre de 1923, el NSDAP intentó hacerse con el poder para marchar, a continuación, sobre Berlín con el objeto de derrocar a la Repúblicade Weimar. El conocido como putsch de Múnich fracasó con la simple intervención de la policía, y Hitler fue detenido.

Sin embargo, el juicio subsiguiente se convirtió en una plataforma publicitaria para Hitler y su partido, y durante los nueve meses que pasó en la cárcel en 1924 tuvo tiempo para escribir su autobiografía política, titulada Mi Lucha, que terminaría por convertirse en la biblia del movimiento nazi y en un texto esencial del antisemitismo, que el autor, según su propia confesión, había aprendido de personajes como el compositor Richard Wagner, Karl Lueger, alcalde de Viena, y el nacionalista extremista Georg von Schönerer. Wagner, a quien musicalmente admiraba Hitler por encima de cualquier otro músico, había expuesto en numerosas ocasiones auténticas diatribas contra el papel corruptor de los judíos en el arte en general, a quienes consideraba la conciencia maligna de nuestra civilización moderna o el versátil genio corruptor de la humanidad.

Hasta 1924, la demagogia global antisemita era el tema principal en casi todos los discursos de Hitler y se dirigía, especialmente, contra los judíos por su supuesto papel como financieros, capitalistas, responsables del mercado negro y aprovechados. Sin embargo, el impacto de la guerra civil rusa modificó esta línea discursiva hacia la identificación de los judíos con el bolchevismo y hacia un explícito antimarxismo, que Hitler igualaba a la lucha contra los judíos. También en Mi lucha, 1925 a 1926, habla de lo oportuno que hubiese sido gasear de doce mil a quince mil judíos o hebreos corruptores durante la Primera Guerra Mundial, convencido como estaba, al igual que otros muchos ex soldados, de que Alemania había sufrido en esa guerra la traición de pacifistas y marxistas, todos ellos incitados por los judíos. La fijación de esta culpa haría que a principios de 1939 le expresase al Ministro de Asuntos Exteriores checo su pretensión de destruir a los judíos como castigo por lo que habían hecho el 9 de noviembre de 1918, fecha de la rendición de Alemania y de la consecuente instauración de la República de Weimar. A través de su identificación del judío con el marxismo y el bolchevismo, también responsabilizaba a los judíos de lo que denominaba genocidio judeobolchevique durante la Revolución rusa.

Haciendo uso de un lenguaje no solo extremo, sino que apuntaba hacia una mentalidad proto genocida, era característico asimismo de los discursos de Hitler, cuando tocaba la cuestión judía, la deshumanización constante a la que sometía a los judíos. Con todo, solo una minoría del partido nazi consideraba el antisemitismo como la cuestión principal, siendo un tema menos atractivo a la hora de conseguir seguidores como lo podían ser el anticomunismo, el nacionalismo o el desempleo. Aun así, constituyó un elemento clave en el reclutamiento entre los jóvenes, hasta el punto de convertirse en el trampolín para que los nazis pudiesen llegar a dominar las universidades alemanas ya hacia 1930, y fue relativamente fácil propagarlo entre las clases médicas y profesorales, donde se fomentó la competitividad con los numerosos judíos presentes en ellas.

El movimiento hitleriano fue un fenómeno minúsculo y marginal políticamente hablando hasta la elección del Reichstag en mayo de 1928. Sin embargo, el nazismo se fue extendiendo en las zonas rurales y la clase media urbana ya a finales de la década, justo en plena crisis económica, permitiendo que en las elecciones de septiembre de 1930 el partido se convirtiese en la segunda fuerza política de Alemania. Dos años después, sería la primera. Durante esos años, el mensaje nazi se centró más en la necesidad de un nacionalismo integral antes que en insistir en el antisemitismo, habida cuenta de que Hitler había percibido que no era el elemento más efectivo para captar votos por no ser una preocupación de primer orden entre el electorado.

Entre 1933 y 1939 se aprobaron en Alemania más de 1.400 leyes contra los judíos. Tras abrirse en marzo el campo de concentración de Dachau, adonde se enviarían, como en los otros 50 que se crearían durante el año (En total fueron más de mil campos que se construyeron hasta 1945), los miles de sospechosos enemigos del régimen. La primera gran actuación del gobierno nazi contra el, aproximadamente, medio millón de judíos alemanes. fue la declaración oficial para el 1 de abril de 1933 de un boicot económico contra las tiendas y negocios judíos. La reacción de la población alemana fue desigual, pero la impresión causada en los judíos fue demoledora.

El 4 de abril, el periódico Jüdische Rundschau incitó a los judíos alemanes a portar la estrella amarilla identificativa, como una forma de reivindicar con orgullo su identidad judía.

Pocos días después, el 7 de abril, se aprobó la Ley para la Renovación de la Función Pública Profesional que, en virtud de su párrafo tres o como fue conocido después su Párrafo ario, desplazó al retiro a todos los funcionarios de origen no ario, exceptuando a los veteranos de guerra. Esto es, cualquier persona que tuviera un padre o abuelo judío. Siguieron diversas leyes que excluyeron del ejercicio profesional a multitud de abogados, jueces, fiscales, notarios y médicos judíos. Estos, desde el 3 de marzo de 1936, perdieron el derecho de ejercer en hospitales públicos. Diversas medidas contra intelectuales judíos muchos de los cuales, en 1933, unos 2.000 y entre los que se encontraba Albert Einstein tuvieron que emigrar. También hubo otro tipo de leyes encaminadas a entorpecer la vida social de los judíos: una ley que prohibía la preparación ritual judía de la carne; una ley que, pretendiendo reducir la masificación en las escuelas y universidades, limitaba la admisión de nuevos alumnos judíos, dejando obligatoriamente su número global por debajo del 5 por ciento. Una ley que prohibía a los médicos judíos trabajar en hospitales y clínicos públicos; una ley que impedía a los judíos optar a licencias para farmacias. En cuanto a la ley que excluyó a los judíos de las asociaciones deportivas, impidió finalmente la participación de la casi totalidad de los atletas judíos alemanes en los Juegos Olímpicos de 1936, con la excepción de Helena Mayer, que vivía en California y que estaba categorizada como Mischlinge, además de ser, físicamente, alta y rubia.

La iglesia luterana se opuso a las sanciones de empleo y económicas contra los judíos.78

Obviamente, este tipo de leyes implicaba algún tipo de mecanismo para certificar el carácter ario, o no, de la población. A tal efecto, se desarrolló una red de oficinas de investigación y de gestión del proceso. Por lo demás, alrededor de 37.000 judíos emigraron de Alemania en 1933.79

A finales de abril, Hitler se reunió con los representantes de la iglesia católica en Alemania y les explicó que sus acciones contra los judíos remedaban las realizadas por el catolicismo a lo largo de la historia y que con ellas se hacía un gran servicio al cristianismo.80

Durante la noche del 10 de mayo se produjo una quema pública de más de 20.000 libros, muchos de ellos de autores judíos, en las plazas de ciudades de todo el país, lo que pretendía simbolizar el fin de la influencia intelectual del judaísmo en Alemania.

En septiembre, Goebbels, a través de la Cámara de Cultura del Reich, inició un proceso de depuración en el ámbito artístico y cultural, negando la posibilidad de la actividad profesional a los judíos en la prensa, el teatro, el cine y la música. Hacia finales del mes, a través de otro decreto, se excluyó también a los judíos de la profesión de granjero.

Como consecuencia de todo lo anterior, y con el respaldo del Acuerdo Haavara, el primer año de Hitler en el poder provocó la marcha de unos 40.000 judíos de Alemania, casi el 10% de los que había; tras seis años de gobierno nazi, a finales de 1938 se habían marchado del país 200.000 judíos.

Paralelamente, durante 1933 se crearon más asociaciones antisemitas y anticomunistas como la «Asociación General de Sociedades Alemanas Anticomunistas» y el «Movimiento de Creyentes Cristianos Alemanes».

En julio, después de que el Partido Nazi se convirtiese en el único partido legal de Alemania, se despojó de la ciudadanía a los judíos del este que vivían en el país y se aprobó la ley para la Prevenciónde Descendencia con Enfermedades Hereditarias, que estipulaba la esterilización, por un lado, para aquellas personas que pudiesen transmitir a su descendencia algún tipo de defecto (en consecuencia, antes de 1937 200.000 personas fueron esterilizadas), y, por otro, la eutanasia para los «defectuosos» y las «bocas inútiles»,81 a los que se representaba en ocasiones como bajo el lema de «idiotas» o de «vida sin esperanza».82 En junio de 1935 se modificaría la ley para incluir la obligatoriedad del aborto en el caso de fetos «incapacitados» de hasta seis meses.

El 17 de septiembre se creó la organización nacional judía Reichsvertretung der Deutschen Juden («Representación en el Reich de los judíos alemanes»), con el objeto de aglutinar a los judíos alemanes y hacer, en la medida de lo posible, frente común para defender sus intereses.

En octubre, una ley de Edición obligó a todo judío vinculado al periodismo a dimitir, en virtud de la necesidad de un periodismo racialmente puro.

Aunque la experiencia del boicot de principios de 1933, no muy seguido por la sociedad alemana, llevó a que la legislación incidiese en minar a los pequeños comerciantes y profesionales judíos, por provocar menos perjuicios a la economía en general, en 1935 la cuarta parte de las empresas judías se habían ya arizado. Y a partir de junio de 1938, cuando la economía estaba recuperada, se inició el expolio y la expropiación de las propiedades judías, lo cual implicó la emigración de unos 120.000 judíos.

El 1 de enero de 1934 se eliminaron oficialmente las fiestas judías del calendario alemán.El 24 de marzo, el mismo mes en que se produjo un violentísimo pogromo en Gunzenhausen, se retiró oficialmente la ciudadanía a los miembros de la comunidad judía.

Paralelamente a las decisiones gubernamentales al respecto, se fueron incrementando las llamadas Einzelaktionen o acciones individuales contra los judíos por parte de elementos de las SA, actos violentos y sádicos contra ellos. Especialmente virulentos fueron los altercados producidos en el centro de Múnich el 18 y el 25 de mayo de 1935, culminación de una larga campaña incitada por el gauleiter Adolf Wagner, ministro del Interior de Baviera. Con todo, el rechazo de la población obligó a señalar como culpables a unos supuestos grupos terroristas.En mayo, Rudolph Hess creó la Oficina de política racial del Partido Nacional-Socialista Alemán de Trabajadores.

En 1934 se publicó también el libro de Ernst Bergmann titulado Veinticinco puntos de la religión alemana, en el que se afirma que Jesús no era judío sino un guerrero nórdico asesinado por los judíos; por otro lado, se fundó el Instituto de Biología Hereditaria e Investigación sobre las Razas enla Universidad de Frankfurt am Main. A finales de 1934, unos 50.000 judíos emigraron de Alemania. Tras prohibir en abril que los judíos se pudiesen exhibir con la bandera de Alemania y expulsarlos en mayo del ejército, la mala imagen exterior que generaba todo este tipo de acciones, y la convicción de que se promovían desde el gobierno actos de vandalismo contra los judíos, se resolvió con la promulgación en septiembre de 1935 de las leyes raciales de Nuremberg, con las que se intentó contentar tanto a la burocracia del partido nazi como a sus elementos más radicales.

Como comentario a las mismas, Hitler utilizó por primera vez expresiones tajantes respecto al futuro que les podría esperar a los judíos, si las leyes no llegasen a ser suficientes para controlarlos; en concreto, habló de la posibilidad de dejar el problema en manos del Partido Nacionalsocialista para que le buscase una solución definitiva (zur endgültigen Lösung).

Las leyes de Núremberg y la celebración de los Juegos Olímpicos en Berlín hicieron posible un periodo de tranquilidad física para los judíos, que duraría hasta 1938; en agosto de 1935, Hitler y Hess habían llegado incluso a prohibir las acciones individuales contras los judíos.87 Sin embargo, los proyectos de recrudecimiento de la actitud de los nazis respecto de los judíos siguieron adelante.

En esta línea, se emitió ese mismo mes de septiembre la primera orden de aplicación de la ley de Ciudadanía del Reich por la que ningún judío podía ser ya ciudadano del mismo, lo que implicaba que no podían votar sobre asuntos políticos, ni ejercer cargos públicos. Además, se distinguía a los judíos completos, los que tenían tres abuelos judíos, como mínimo de los parciales. Dos abuelos judíos y que no fuese practicante ni tuviese cónyuge judío, entraba en la categoría del mestizo, categoría en la que entraron entre 250.000 y 500.000 ciudadanos. A su vez, el mestizo podía ser de primer y segundo grado, un abuelo judío y ser practicante o tener cónyuge judío. El 7 de septiembre de 1936 se creó un impuesto del 25 por ciento sobre todos los bienes judíos de Alemania.

En 1937 Hitler declaró que durante los dos o tres años siguientes la cuestión judía se habría de arreglar de un modo u otro, y a finales de ese año, con la consecución del pleno empleo en Alemania, la intención de expropiar y eliminar a los judíos de la economía alemana se hizo clara.

El 28 de marzo de 1938, todas las organizaciones judías perdieron definitivamente su estatus oficial y un mes después, el 21 de abril, un decreto excluyó a los judíos de la economía nacional, estipulando además la toma de sus bienes. Desde ese momento, los judíos hubieron de registrar todas sus propiedades y bienes por valor superior a los 5.000 marcos, con el objeto final de poder ser subastadas entre los no judíos.

El 9 de junio la principal sinagoga de Munich fue incendiada por los nazis y el 10 de agosto la de Nuremberg. El 15 de junio todos los judíos con alguna condena previa, independientemente de su gravedad, fueron detenidos. El 25 se restringió la atención de los médicos judíos a pacientes judíos y un mes después se les cancelaron sus licencias. Al tiempo, se dio orden de que todos los judíos de Alemania solicitasen tarjetas especiales de identificación y que, como segundo nombre, los hombre judíos tomasen el genérico de Israel y las mujeres el de Sara (un año después, en agosto de 1939, se emitió por parte de las autoridades nazis un listado de nombres permitidos para los niños judíos). El 6 de julio se ordenó que desapareciese antes de fin de año cualquier negocio judío. El 20 de septiembre todas las radios de propiedad judía fueron confiscadas y desde el 27 de septiembre, se les prohibió a los judíos ejercer la abogacía y desde el 5 de octubre todos sus pasaportes fueron marcados con una gran «J» roja.

El 28 de octubre Alemania expulsó a los 17.000 judíos con ciudadanía polaca, que quedaron abandonados en la frontera, en Zbaszyn, al no aceptarlos Polonia. El 15 de noviembre todos los alumnos judíos fueron expulsados de las escuelas alemanas.

En marzo de 1938 Alemania se anexionó Austria, y con ellos incorporó a su población a los cerca de 200.000 judíos austriacos. Como herramienta para alcanzar la aspiración nazi de liberar a Alemania de la población judía, Viena se convirtió en el primer lugar en el que se pondría en práctica la que sería, a partir de entonces, una constante política nazi: la deportación de la comunidad judía de su territorio.

El antisemitismo ya presente en Austria sirvió para desbordar las medidas antijudías, hasta el punto de que llegaron a servir de modelo para las tomadas en la propia Alemania. Una campaña de detenciones provocó el traslado de unos mil judíos a campos de concentración, entre ellos el de Mauthausen.

Entre las medidas y acciones tomadas contra los judíos de Austria más destacables, estuvieron que se les privó de la ciudadanía, que sus organizaciones y congregaciones perdieron toda financiación gubernamental y que, además, en los primeros meses de anexión, 78 de los 86 bancos vieneses de propiedad judía pasaron a manos nazis.

La consecuencia inmediata fue una oleada de emigración judía tanto de Alemania como de Austria (el 4 de junio, por ejemplo, emigró de Viena Sigmund Freud, con 82 años). La Conferenciainternacional de Evian, en Francia, promovida por Estados Unidos con el objeto de tratar el tema de los refugiados judíos, se resolvió con excusas generalizadas por parte de todos los países presentes para no acoger a un número sustancial de judíos.

Al frente de la gestión del procedimiento industrial para la emigración forzada de los judíos de Viena, se situó desde la misma primavera de 1938 a Adolf Eichmann. En seis meses, expulsó a cerca de 45.000 judíos y antes de mayo de 1939 más del 50 por ciento de la población judía (unos 100.000) se había ido de Austria.92 En octubre de 1939, invadida ya Polonia, se inició la deportación de los judíos austriacos hacia campos de trabajos forzados en ese país. En febrero de 1941 se inició la deportación a guetos en Polonia, como los de Kielce y Lublin, adonde se fueron enviando unos 1.000 judíos de Viena cada semana.

La primera deportación en masa se produjo en octubre de 1938, cuando 16.000 judíos de origen polaco fueron expulsados de Alemania, siendo abandonados en la frontera con Polonia, que les negó la entrada. El hijo de uno de ellos, Herschel Grynszpan, que residía en París, reaccionó asesinando al tercer secretario de la embajada alemana en París. La propaganda nazi calificó la acción como declaración de guerra y como un acto más de la conspiración judeomasónica mundial. Así, un día después de la muerte del diplomático, el 10 de noviembre, tuvo lugar la noche de los cristales rotos, pogromo instigado por el ministro de propaganda Joseph Goebbels, pero con la expresa aprobación de Hitler, que constituyó la exhibición pública de antisemitismo más violenta en Alemania desde la época de las cruzadas y un momento decisivo y de gran significación en el camino hacia el Holocausto:

Otra consecuencia directa del pogromo fue que Reinhard Heydrich asumió la coordinación centralizada dela Cuestión Judía.

Las agresiones no solo fueron realizadas por los fanáticos ideológicos del partido nazi, sino también por alemanes corrientes. No hubo, además, protestas públicas significativas por parte de las iglesias.

Dos días después, el gobierno alemán reforzó las consecuencias del pogromo imponiendo una multa de mil millones de reichsmarks a la comunidad judía alemana por lo que se calificó como actitud hostil hacia el Reich y su pueblo. Durante la reunión en la que se decidió la medida, se sugirieron diversas medidas discriminatorias muchas de las cuales serían aprobadas por Hitler el mes siguiente. Básicamente, se puso prácticamente fin a toda actividad empresarial de los judíos, a su libertad de movimiento y a sus relaciones con el resto de alemanes. Además, 30.000 judíos fueron detenidos y llevados a campos de concentración, donde llegaron a morir unos 10.000.

Dos meses después, en el plazo de una semana, haría dos declaraciones explícitas sobre sus intenciones respecto de los judíos: por un lado, el 21 de enero de 1939, en palabras dirigidas al ministro de Asuntos Exteriores checoslovaco, Hitler indicó que los judíos serían destruidos y que su provocación del 9 de noviembre de 1918 no les habría de salir gratis, sino que sería vengada; por otro lado, el 30 de enero, pronunció un discurso en el Parlamento alemán que habría de gravitar sobre todas las decisiones que en adelante se tomarían sobre la cuestión judía.

Hitler recordaría su profecía dos veces en 1942 y tres en 1943, aunque asociándola a una fecha equivocada, el 1 de septiembre de 1939, como forma de vincular el inicio de la guerra a los judíos.

Previamente, en el contexto de sus iniciativas diplomáticas para conseguir que la comunidad internacional se hiciese cargo de la población judía alemana, Hitler había declarado dos meses antes al ministro de Defensa de Sudáfrica, Oswald Pirow, que ya había adoptado una decisión irrevocable sobre ellos y que un día habrían de desaparecer de Europa.100

Como consecuencia de esta situación, y tras el establecimiento, además, en enero dela Oficinade Emigración judía dirigida por el jefe dela Gestapo HeinrichMüller, la emigración de judíos aumentó considerablemente, tanto la legal como la ilegal, la cual llevó hacia Palestina, antes del final de1940, aunos 27.000 judíos.

A partir del 21 de febrero de 1939, los judíos de Alemania se vieron obligados a entregar a las autoridades todo el oro y la plata que tuviesen en posesión. El 15 de marzo de 1939 Alemania inició la ocupación de Checoslovaquia; las SS hubieron de ocuparse de unos 120.000 judíos. En menos de seis meses, más de 30.000 emigraron (19.000 escaparían de Europa), tras haber sido hacinados en Praga. Al final, del total solo sobrevivirían 10.000.

El 30 de abril de 1939 se promulgó una ley que prohibía a judíos y no judíos compartir el mismo bloque de pisos; como consecuencia de ello, se crearon casas judías y guetos en las grandes ciudades que hicieron aumentar el aislamiento social de la población judía. La obligatoriedad de lucir la estrella de David amarilla que entró en vigor en septiembre de 1941, asentó definitivamente ese aislamiento y allanó el camino hacia la invisibilización de los judíos por medios más drásticos.

En 1939, 78.000 judíos abandonaron Alemania y se confiscó por todo el país objetos de valor pertenecientes a los judíos. Finalmente, el 12 y 13 de febrero de 1940 comenzaron las deportaciones de los judíos de Alemania, especialmente desde Pomerania. Los pocos que fueron quedando vieron como se deterioraba completamente su vida civil en el país: prohibición de la emigración (octubre de 1941), disolución dela Liga CulturalJudía (septiembre de 1941), leyes que prácticamente condenaban a la pena de muerte por cualquier infracción (diciembre de 1941), marcado con una estrella de papel blanco de todo hogar judío (marzo de 1942); etc.

El principal objetivo de Hitler, tras las distintas anexiones e invasiones de otros territorios y países durante la guerra, fue la limpieza racial de los mismos, en tanto que habían pasado a formar parte dela Gran Alemania.Como corolario de este objetivo y de las consecuencias naturales de una guerra, dos fueron los grandes problemas con lo que se encontró el nazismo: el reasentamiento de los deportados y de los prisioneros de guerra, y la manutención de los mismos.

La conquista de Polonia, en este sentido, provocó una transformación en el tratamiento dela Cuestión Judía.De repente, Alemania se había encontrado con tres millones de judíos más que gestionar. El trato que se le dio, como judíos del este que eran y por tanto especialmente despreciados y deshumanizados, fue especialmente bárbaro, bastante más allá del trato dado a los judíos de Alemania y Austria. En parte, ello fue debido a la mayor libertad, dado que quedaba lejos la opinión pública alemana y las restricciones legales correspondientes, que se dio al partido y a la policía para tomar iniciativas individuales autónomas. La invasión de Yugoslavia y Grecia en abril de 1941 terminó por ser, también, un desastre para los miles de judíos que allí vivían.

Esto quiere decir que durante el periodo 1939-1941, los nazis no llegaron a elaborar una política clara y coherente sobre qué hacer con los judíos, los polacos y el medio millón de germanos de pura cepa que fueron «repatriados» a territorios anexionados por Alemania. Solo cuando el Warthegau empezó a colapsarse con los judíos llegados de Alemania y cuando la invasión dela URSSmultiplicó el problema del movimiento y la manutención de personas, se empezó a pensar más seriamente en la elaboración de planes más o menos precisos para solucionar tales problemas.

Al poco de ser nombrado ministro de los Territorios Ocupados del Este, en noviembre de 1941, Rosemberg explicitó estas ideas declarando que esos territorios estaban llamados a ser el lugar de resolución de la cuestión judía; en su opinión, tal cuestión solo podía resolverse mediante la erradicación biológica de todos los judíos de Europa, expulsándolos al otro lado de los Urales o erradicándolos de alguna otra manera.

Los planes nazis para la reordenación racial de Europa encontraron en los 3.300.000 judíos de Polonia el campo de pruebas ideal, y más complicado, para una serie de procedimientos que, más tarde, caracterizarían al Holocausto. De acuerdo con el nazismo, los polacos eran seres inferiores y, en consecuencia, los judíos polacos aún más despreciables.109 En tanto que la mayoría de los judíos europeos vivían en Polonia y Europa Oriental, Polonia fue el país que albergaría a los principales campos de exterminio: Auschwitz-Birkenau (adonde llegarían los primeros prisioneros, no judíos, el 14 de junio de 1940), Chelmno, Belzec, Treblinka, Sobibór y Majdanek.

Por lo demás, en el área ocupada por el Ejército Rojo desde el 17 de septiembre, la suerte de los judíos (tanto los residentes como los refugiados ante el avance alemán) fue también mala: 100.000 de ellos murieron en los procesos de deportación a Siberia y muchos se hubieron de resignar a regresar a la zona ocupada por los alemanes, debido a la situación insostenible con los soviéticos.110

Al tiempo que entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre de 1939 se desarrollaba en todo el país la «Operación Tannenberg», ejecutada por las SS «Einsatzgruppen», cuyo resultado fue el asesinato de cerca de 10.000 intelectuales y miembros de la nobleza y el clero polacos con el objeto de eliminar la resistencia local,111 desde principios de la invasión las acciones contra los judíos se fueron sucediendo. Por ejemplo, el 8 de septiembre, el grupo operativo especial del Servicio de Seguridad de las SS, que repetiría acciones similares en otras zonas, asesinó en Bedzin a un grupo de niños judíos e incendió la sinagoga y casas vecinas, al tiempo que disparaba indiscriminadamente con los judíos con los que se encontraba por la calle. El resultado fue de 500 judíos muertos.

El 11 de septiembre, en una reunión en Cracovia, se le comunicó a Udo von Woyrsch, jefe del mencionado Grupo Operativo, una orden de Himmler por la cual instaba a tomar las medidas más duras posibles contra los judíos para que, movidos por el terror, se desplazasen hacia el este abandonando la zona controlada por los alemanes. El 21 de septiembre, Reinhard Heydrich, jefe de las SS, ordenó a los Einsatztruppen que, en colaboración con las autoridades civiles y militares, iniciasen una serie de concentraciones de los judíos en guetos y deportaciones masivas de ciudadanos hacia el Este (desde el 29 de noviembre, la pena de muerte era el castigo para quien no se presentase a la deportación). Toda comunidad judía por debajo de los 500 individuos quedó disuelta y enviada a guetos y campos de concentración. A tal efecto, se estableció un departamento de las SS, el Rasse-und Siedlunghauptamt («Oficina Principal -o central- parala Raza y el Reasentamiento»), para gestionar la germanización de la zona conquistada y el bienestar de los colonos allí enviados. Sus miembros contaban con cuatro semanas de adiestramiento para la evaluación racial y biológica, que se basaba en veintiún criterios físicos (quince eran fisionómicos).

El 7 de noviembre comenzaron las deportaciones de judíos del oeste de Polonia, procedimiento reforzado por la orden de Heydrich dada el 12 de ese mismo mes para que todos los judíos del Warthegau fuesen trasladados para dejar sitio a los asentamientos de alemanes de raza aria. Entre el 26 de octubre y principios de febrero de 1940 los nazis deportaron y reasentaron a unos 78.000 judíos en una reserva situada en el sudeste de Polonia, en la región Lublin-Nisko. Los testimonios de los alemanes de clase media que se encargaron de desalojar y preparar las granjas polacas para los colonos, subrayan la idea de que para ellos el sufrimiento de polacos y judíos era o bien invisible o bien aceptable, cuando no justificado.

El 11 de noviembre, en las afueras de Ostrow Mazowiecka, se produjo uno de los primeros asesinatos masivos de judíos polacos por parte de los nazis. Acusados por la población local de haber incendiado parte de la ciudad, la policía alemana mató entre 162 y 500 judíos. El 12 de diciembre se instauró en el este dela Gran Alemaniaun periodo obligatorio de trabajos forzados para los judíos de entre 14 y 60 años. Unos meses después, en mayo de 1940, se lanzó una nueva ofensiva contra los intelectuales polacos denominada Operación de Pacificación Extraordinaria.

En resumen, con la invasión de Polonia en septiembre de 1939, los nazis se encontraron con que el imperio alemán había incorporado a su población a dos millones de judíos polacos (posteriormente, un millón de ellos, de la Poloniaoriental, como resultado del pacto nazi-soviético pasarían a formar parte de la Rusiacomunista). Esta situación, que se repitió en menor medida con cada conquista alemana (120.000 judíos más de los territorios checos, por ejemplo, etc.), puso a los nazis ante el problema de cómo lograr territorios judenrein, esto es, libres de judíos.

Entre septiembre y diciembre se establecieron las divisiones administrativas para Europa del este, de donde se intentaría expulsar a la fuerza a los judíos: la Gran Danzig(norte de Polonia), Prusia Occidental (norte de Europa en el Báltico), la Gran PrusiaOriental (norte de Europa en el Báltico) y la zona del oeste de Polonia anexionada, que los nazis denominaron «Warthegau» («Reichsgau Wartheland»), cuya capital era Posen (Poznan), y que desempeñaría un papel crucial en la génesis de la Solución Final.Se creó también el conocido como Generalgouvernement en Polonia, zona administrativa que no quedó incorporada ala Gran Alemania y donde los nazis situarían sus campos de concentración y exterminio; fue nombrado jefe Hans Frank y Cracovia, importante comunidad judía, sería designada como su capital. De acuerdo con las indicaciones expresas de Hitler, el Gobierno General se constituyó como un territorio autónomo con respecto del Reich, y en él, lugar de destino del resto de judíos de Polonia, se puso en práctica una lucha étnica sin límites.

El 21 de septiembre se emitió un decreto administrativo en el que Heydrich, distinguiendo entre un objetivo final a largo plazo y unas medidas preliminares a corto plazo, ordenaba, en el ámbito de estas últimas, que los judíos de Polonia fuesen concentrados en las ciudades más grandes, cerca de los cruces de líneas de tren con vistas a la deportación. Una semana después, Himmler especificó en otra orden que todos los judíos del oeste de Polonia (el Warthegau) debían ser deportados al centro del país (el Generalgouvernement), con el fin de dejar sitio a los alemanes que iban a ocupar la zona.

En la primera quincena de diciembre, se llevó a cabo la primera deportación: se detuvo en Posen a 88.000 polacos y judíos y se les trasladó hasta el Gobierno General (los hombres aptos y sanos eran, sin embargo, enviados a Alemania a trabajar forzosamente). Por otro lado, estas deportaciones de cientos de miles de judíos supuso que desde finales de 1939, se empezasen a establecer guetos por toda Polonia; el primero, erigido en diciembre, estuvo en la ciudad de Lodz (en la que entre el 15 y 17 de noviembre los nazis habían destruido todas las sinagogas), precisamente en el Warthegau. Simultáneamente, se establecieron trabajos forzados para todos los judíos del Generalgouvernement; los no aptos para el trabajo (niños, mujeres y enfermos) fueron confinados en guetos.

Sin embargo, avanzado 1940, Hans Frank recibió una petición, a la que se negó, para albergar en la zona de su jurisdicción a un cuarto de millón de judíos provenientes del gueto de Lodz, de los que quería librarse el Warthegau. A su vez, Göring tuvo que prohibir en marzo del mismo año que los judíos de las zonas orientales del Reich fuesen deportados sin más al Generalgouvernement. La imposibilidad de hacerse cargo de ellos, tanto en uno como en otro caso, hizo pensar ya que la solución al problema judío tendría que ser otra. En este sentido, en junio, Heydrich informó a Ribbentrop de que la solución para los tres millones y cuarto de judíos bajo dominio de Alemania habría de ser «territorial».123

El 25 de mayo de 1940, Himmler le había presentado a Hitler un memorándum secreto titulado «Reflexiones sobre el trato a los pueblos de raza extranjera del Este» en el que hablaba del «pueblo subhumano del Este» y de la necesidad de utilizarlos como mano de obra. Explícitamente, rechazaba el exterminio físico (por antialemán y bolchevique), prefiriendo el reasentamiento y división de grupos sobre la base de un criterio racial. Respecto de los judíos, expresaba su esperanza de que estos desapareciesen de Europa a través de una gran emigración de los mismos a África o alguna otra colonia.

Entre las soluciones alternativas, que les fueron presentadas a los representantes judíos tras la crisis en el proceso de deportaciones materializada en una reunión celebrada el 31 de julio de 1940 en Cracovia donde, ante la evidencia expuesta por parte de Greiser de la masificación en el Warthegau (en el gueto de Litzmannstadt-Lodz había ya 250000 judíos), se sugirió la posibilidad de la emigración a Palestina o la de enviarlos a Madagascar. Esta última idea estaba en el aire desde que en 1937 el gobierno polaco había tratado de llegar a un acuerdo con franceses y británicos para enviar allí a un millón de judíos polacos. Tras la capitulación de Francia, Franz Rademacher, responsable alemán de asuntos judíos en el Ministerio de Asuntos Exteriores, elaboró un memorándum que preveía la deportación de cuatro millones de judíos de Europa a la isla. La idea quedó descartada a principios de 1942. Entre mayo y diciembre de1940, milesde judíos de Polonia fueron enviados a la nueva frontera soviética para construir fortificaciones

Los alemanes comenzaron a levantar guetos nada más invadir Polonia. Su finalidad inicial era la de concentrar transitoriamente a los judíos, antes de o bien deportarlos hacia el este, o bien recluirlos en campos de concentración de trabajos forzados o de exterminio de la misma Polonia. Sin embargo, dadas las terribles condiciones en que se desarrollaba la vida en ellos (hacinamiento extremo, carencia de servicios sanitarios adecuados y proliferación de enfermedades), supusieron también una muerte lenta para muchos de sus habitantes.

Los principales guetos enla Poloniaocupada, en funcionamiento entre 1939 y 1941, fueron los de Varsovia, Minsk, Lodz, Radom, Piotrkow, Lublin, Kielce, Czestochowa, Bedzin (con 27.000 judíos, un 45% de la población, tras diversas muertes y deportaciones, el gueto fue liquidado en agosto de 1943), Sosnowiec, Tarnow y Cracovia (donde había 60.000 judíos, el 25% de la población total).

El primer gueto se abrió el 8 de octubre de 1939 en Piotrków Trybunalski, distrito de Lodz, y el 19 de octubre se creó el de Lublin. En 1940 se crearon el de Lodz, el 18 de febrero, aislado del resto de la población el 30 de abril, y el Bedzin, el 1 de julio.

El mayor de todos los guetos enla Poloniaocupada por Alemania fue el de Varsovia, con una superpoblación que llegó a alcanzar el medio millón de judíos en un espacio de3,3 kilómetroscuadrados. En octubre de 1940 se terminó de recluir en él a todos los judíos de la ciudad y fue aislado del resto de la misma en noviembre. En abril de 1941 llegaron más de 40.000 judíos deportados desde Alemania y Bélgica. Tanto en Varsovia como en Lodz, cerca de una cuarta parte de los judíos murieron a causa de las enfermedades, el hambre y las condiciones de crueldad inhumana.

Con todo, hubo numerosas dudas acerca de cómo tratar exactamente a los judíos por parte de quienes se tenían que enfrentar a la gestión directa de las deportaciones y a la aplicación de determinadas medidas. En concreto, hubo dudas acerca de cómo tratar a los judíos alemanes, como lo demostró, por ejemplo, la indecisión a la hora de gestionar el futuro de los judíos que había en Minsk, sobre muchos de los cuales se tenían dudas acerca de su grado de ascendencia aria y que, por tanto, podrían ser susceptibles de un trato radicalmente diferente del dedicado a los judíos rusos. Simultáneamente, había dudas también en relación a la aplicación de la estrella amarilla como distintivo de los judíos del Reich (Alemania, Austria y el protectorado checo). En todo caso, la estrella (llamada por los nazis Pour le Sémite, en relación irónica con la condecoración Pour le Mérite) se convirtió en un distintivo obligatorio (bajo pena de muerte) para todos los judíos de una edad superior a los diez años en todos los territorios ocupados. En Polonia, la estrella, de color azul sobre fondo blanco, fue obligada para los judíos que apareciesen en público desde el 23 de noviembre de 1939.

En general, la cautelas del nazismo venían provocadas por las dificultades de ocultar a la opinión pública alemana determinadas acciones y decisiones aplicadas sobre esos ciudadanos alemanes; así las cosas, el Reich no fue declarado judenrein hasta junio de 1943.

Estos meses del otoño de 1941 serían decisivos en el diseño y plasmación del Holocausto, por cuanto las autoridades regionales nazis, a falta de directrices claras desde Berlín, se vieron obligadas a recurrir a una toma de decisiones por propia iniciativa para liberar sus áreas de judíos. Fue en esas fechas cuando se iniciaron algunos programas locales de exterminio, aún con el conocimiento de Berlín.

Hacia noviembre de 1941, se planteó también si los judíos del Este deberían ser respetados en el caso de que fuesen útiles como trabajadores para la industria armamentística. A la pregunta de Heinrich Lohse (comisario del Reich para Ostland) si debían ser liquidados sin tener en cuenta consideraciones prácticas, el Ministerio del Reich para los Territorios Ocupados respondió que las consideraciones de tipo económico no debían tenerse en cuenta. Por lo demás, remitió la resolución de otras dudas al jefe superior de las SS y la policía. Entre las primeras soluciones locales estuvo el fusilamiento de judíos a su llegada al Báltico desde Alemania. Asimismo, en noviembre, bajo órdenes del jefe de la policía de las SS de la zona, se comenzó a construir un pequeño campo de exterminio en Belzec (municipio de Lublin) con el fin de matar a los judíos no aptos para el trabajo.

Después, tras el comienzo de la invasión dela Unión Soviética, antes del final de 1941, dos millones de prisioneros soviéticos habían muerto ya de hambre en campos de concentración alemanes. La política de deportaciones con el objeto de dar cabida a alemanes, que en la primavera de 1940 había llevado al Gobierno General a 128.011 judíos,terminó provocando numerosas quejas tanto por parte de aquellos que echaban en falta la mano de obra para la guerra que esos judíos representaban, Göring, como por quienes como Frank veían como el territorio bajo su gestión se empezaba a ver congestionado por esos deportados.

El punto de inflexión respecto de la política antijudía del nazismo se produjo a partir de la invasión de la Unión Soviética, iniciada el 22 de junio de 1941; nada más entrar en el país y en los territorios controlados por este, el ejército alemán y los cuatro grupos operativos del Servicio de la Seguridadde las SS, con sus unidases operativas, y la ayuda de varios batallones policiales, comenzaron a matar a los civiles resistentes, a cuadros y judíos del Partido Comunista (a los que se responsabilizaba de alentar a los partisanos), y a todos los prisioneros de guerra judíos. Cumplían, así, una serie de directivas criminales que ordenaban el asesinato de los comisarios políticos del ejército soviético («Orden de los Comisarios» de 6 de junio de 1941) y las indicaciones recibidas en las sesiones informativas dadas por Heydrich, a los líderes del Einsatzgruppen y a sus subunidades, los Einsatzkommandos, acerca de su función en la retaguardia, reuniones donde se hizo explícita la orden de Hitler de eliminar a los judíos rusos.

En otro orden de cosas, la decisión de Stalin de deportar a centenares de miles de alemanes del Volga, como consecuencia de la entrada de Alemania en Ucrania, convenció a Hitler a hacer uso también de la deportación hacia los territorios del Este de los judíos de Europa central. Una idea a la que era en principio reacio, mientras hubiese guerra,139 y que, una vez aceptada, hizo abandonar definitivamente la posibilidad de enviarlos a Madagascar, plan además inviable en aquellos momentos en que Gran Bretaña mantenía su dominio marítimo.

Esas deportaciones plantearon el problema de dónde colocar a los judíos y qué hacer con ellos. En aquellos momentos ya era un problema para el ejército alemán el retener y alimentar a los tres millones de prisioneros de guerra soviéticos. Consecuentemente, se decidió no usar los campos de prisioneros y optar por los guetos masificados que ya había en Minsk, Riga y, sobre todo, Lódz.

En septiembre, Himmler (que desde julio tenía un control absoluto sobre las medidas de seguridad que hubiesen de adoptarse en los territorios conquistados en el este, incluida la eliminación de la amenaza de subversión judeo-bolchevique) avisó a Arthur Greiser de que unos 70.000 judíos (alemanes y checos) iban a ser enviados al gueto de Lodz; 20.000 fueron enviados al mes siguiente. La imposibilidad material de sostener unos guetos tan masificados incentivó la maquinación del asesinato en masa como una salida factible al problema. El hambre y la congelación fueron matando a muchos judíos, y desde enero de 1942 empezó a usarse el gaseamiento en la cercana Chelmno.

Respecto de la actividad criminal en durante la invasión, fueron especialmente relevantes las matanzas perpetradas por las brigadas de caballerías de las SS. Tras una orden de Himmler de principios de agosto («todos los hombres judíos deben ser fusilados. Empujen a las mujeres judías a los pantanos»), una brigada fusiló a más de 25.000 judíos en menos de un mes en la zona de los pantanos de Pripet. Más adelante, las órdenes de fusilamiento se extendieron a niños y mujeres. Así, por ejemplo, la unidad comandada por Friedrich Jeckeln, que operaba en la zona de Kiev, llegó a fusilar hasta octubre a más de 100.000 judíos entre hombres, mujeres y niños.

La presencia del antisemitismo en Europa, reforzada por la actuación de los nazis, se hizo patente incluso en zonas donde no había un dominio directo de estos. Así, por ejemplo, enla Franciade Vichy, donde el triunfo de Pétain y de los nacionalistas de extrema derecha hicieron que en el régimen hubiese un núcleo antisemita que sería responsable de distintas medidas discriminatorias: prohibición de poseer o dirigir empresas, expulsión de profesores universitarios, internamiento de los inmigrantes judíos… Más tarde, en octubre y noviembre de 1941, se empezarían los preparativos para la deportación de los judíos extranjeros, y, finalmente, tras la ocupación de la zona en noviembre de 1942 por parte de los alemanes, la deportación de los judíos franceses. En total, fueron asesinados 80.000 de los 350.000 que había.

El eufemismo con el que los nazis identificaron en sus documentos y declaraciones sus planes genocidas respecto de la población judía europea fue «Solución final al problema judío» (Endlösung der Judenfrage, en alemán). El primer uso del término se dio en una circular de Adolf Eichmann, de 20 de mayo de 1941, en la que aludía a esa solución como una futura vía en el tratamiento de los judíos europeos, tras comunicar que Göring prohibía la emigración de judíos de Francia y Bélgica.

Con la aprobación y sanción por parte de Hitler de las distintas fases de intensificación,la Solución Final, como proceso, arrancó en la primavera de 1941 con la planificación de la «Operación Barbarroja» y la propaganda para persuadir al pueblo alemán acerca de la conspiración judeo-anglosajona (Estados Unidos ya incluidos) contra Alemania;se amplió durante el verano con el paso a un genocidio a gran escala enla Unión Soviéticarecién invadida (radicalizado en otoño por la deportación masiva hacia el este ordenada por Hitler de los judíos del Reich, Bohemia y Moravia) y se encaminó hacia su pleno desarrollo entre diciembre (una vez declarada la guerra a Estados Unidos) y la primavera de 1942, cuando surgió definitivamente un programa coordinado de exterminio que se materializaría en la matanza perpetrada en los distintos campos.

El 16 de julio de 1941, el jefe del Servicio de Seguridad (SD) en Posen, Rolf-Heinz Höppner envió a Adolf Eichmann, de la Oficina Principalde Seguridad del Reich en Berlín, un informe tituladoSolución al problema judío, en el que recogía las conclusiones de diversas discusiones al respecto entre distintos organismos del Reich. La idea principal que se exponía en el informe era la de concentrar a todos los judíos del Warthegau en un campo para 300.000 personas situado cerca del centro de la producción de carbón, para que los judíos aptos para el trabajo pudiesen ser explotados. Además, se señalaba, en relación con los judíos que no pudiesen trabajar y con aquellos a los que no fuese posible alimentar, que habría que considerar seriamente si la solución más humana no sería terminar con ellos mediante algún tipo de preparado de efecto rápido. Por lo demás, se sugería la esterilización de todas las judías para solventar el problema judío en esa misma generación. Así, pues, el informe destacaba la idea de genocidio en una fase embrionaria.

Posteriormente, el 31 de julio, Göring firmó un documento, que se supone redactado a partir de un borrador de Eichmann, en el que se instaba a Heydrich para que se encargara de llevar a cabo los preparativos necesarios para «la solución completa dela Cuestión Judíadentro de la esfera de influencia alemana en Europa», probablemente con el sentido de buscar todavía una solución territorial del tipo de intentar un traslado de los judíos alemanes y de otros lugares de Europa a un reserva situada más allá de los Urales.

Esa solución territorial dependía, por un lado, de una victoria rápida de Alemania sobre la Unión Soviéticay, por otro, de un cambio en los planes de Hitler, que todavía tenía en mente usar a los judíos alemanes como rehenes y que no quería que fuesen deportados al Este. Sin embargo, en septiembre las ideas empezaron a cambiar, cuando, probablemente, Rosemberg convenció a Hitler de utilizar la deportación de judíos como forma de represalia por las deportaciones de alemanes del Volga a Siberia por parte de los soviéticos. Hitler ordenó en septiembre, cuando los Einsatzgruppen habían emprendido el genocidio total enla Unión Soviética, la deportación inmediata de los judíos de Alemania, Austria y Checoslovaquia.

El Holocausto está directamente asociado en la mentalidad popular a los llamados «campos de exterminio». Aunque no todos los judíos que murieron a causa de las políticas nazis lo hicieron en estos campos, lo cierto es que en ellos se pusieron en práctica de forma concentrada todos los sistemas y métodos (especialmente, el uso de cámaras de gas) que configuran la violencia extrema contra los judíos que desplegó el nazismo.  Unas semanas antes de que se celebrasela Conferenciade Wannsee, Himmler había encargado a Odilo Globocnik, jefe de la policía y las SS en Lublin, que organizara el exterminio de los judíos del Gobierno General. Con el nombre de «operación Reinhard», el objetivo del plan era liberar espacio en los guetos para dejar sitio a los judíos deportados del oeste. Globocnik se rodeó para ello de varios de los participantes en la operación T-4, que quedaron empleados en los tres campos que se crearían dentro de la operación; se trataba de oficiales y suboficiales de las SS, ayudados por un personal básico compuesto de auxiliares ucranianos reclutados en campos para prisioneros de guerra.

Los campos se situaron al oeste del río Bug, con buenas conexiones por ferrocarril con otras zonas de Polonia y con los principales guetos. El primer campo, el de Belzec, se empezó a construir el 1 de noviembre de1941, apartir de las instalaciones de un campo de trabajo. Su comandante era Christian Wirth, al que prestó ayuda uno de los especialistas en eutanasia. Contaba con cámaras de gas fabricadas con madera, aunque herméticamente cerradas; el gas se bombeaba al interior desde unos vehículos, y no haciendo uso de botes de monóxido de carbono puro, como se había hecho en el plan de eutanasia, debido a la dificultad de hacerse con grandes cantidades de ellos. El campo empezó a funcionar en febrero de 1942. Se probó primero el gaseamiento de grupos pequeños de judíos, incluidos los que habían ayudado a construir el campo. A partir del 17 de marzo, se empezó el gaseamiento de los judíos deportados. En un mes, se asesinó a 75.000 judíos, 30.000 de los cuales provenían del gueto de Lublin (que contaba con 37.000 habitantes), siendo los demás de otras zonas del Gobierno General.

La disposición de algunos elementos del campo buscaba no levantar sospechas entre los judíos: se les decía que era un centro de tránsito, que iban a ser desinfectados antes de recibir ropa limpia y que sus objetos de valor les serían devueltos. Las cámaras de gas parecían habitaciones con duchas.

Entre junio y julio, se sustituyeron las cámara de madera por una construcción de hormigón con capacidad para seis cámaras de gas, que podían albergar al mismo tiempo a un total de 2000 personas. Hasta 600.000 judíos, tanto dela Poloniaocupada como de otros lugares de Centroeuropa, fueron allí asesinados antes de finales de año.

El segundo campo de exterminio que formaba parte de la operación Reinhard se empezó a construir en marzo de 1942 cerca de Sobibor, también sobre la base de un campo de trabajo, en este caso para mujeres judías. En mayo se finalizó: contaba con las áreas administrativas y de recepción al lado del correspondiente ramal ferroviario, y sus cámaras de gas (con capacidad para 100 personas cada una de ellas) estaban en un edificio de ladrillo fuera de la vista de quienes llegaban al apeadero, a unos150 metrosde distancia a través de una vereda conocida como «el tubo». El gas se tomaba desde un motor y detrás del edificio había fosas para los cadáveres, a las que se podía acceder también por vía férrea, dado que muchos de los que llegaban en tren lo hacían ya muertos. En sus tres primeros meses de funcionamiento, murieron en el campo hasta 100.000 judíos, de Lublin, Austria, Bohemia y Moravia, y del Antiguo Reich.

Durante el calor del verano, los cuerpos sepultados empezaron a generar problemas de salubridad. Se tomó entonces la decisión de incinerarlos, haciendo para uso de un grupo especial de judíos, el llamado Sonderkommando, que fue asesinado después.

A principios de 1943, Himmler visitó el campo y pudo observar un gaseamiento; posteriormente, concedería ascensos a varios oficiales de las SS y la policía y a otros responsables del campo. Respecto del cierre del campo, ordenó la eliminación de todas las huellas y su transformación en almacén de la munición capturada al ejército soviético. Durante este proceso, en octubre de 1943, hubo una rebelión de los trabajadores judíos que terminó con la fuga de varios de ellos, que contactaron con grupos de partisanos. El desmantelamiento final del campo se produjo en diciembre. Casi 250.000 judíos murieron en Sobibor.

El tercer campo estuvo en Treblinka. Construido al lado de una vieja cantera, sus orígenes estaban en un campo de trabajo abierto en la primavera de 1941, con el objeto de conseguir materiales para las fortificaciones de la frontera germano-soviética de Polonia. Un año después, en junio de 1942, se empezó a reconvertir en campo de exterminio por parte de las SS, siguiendo las indicaciones del constructor de Sobibor, Richard Thomalla. Contó con tres cámaras de gas, que estaban situadas en una edificación oculta en la zona más elevada del campo, a la que se llegaba desde una estación por una vereda, llamada por las SS «el camino hacia el cielo». Los gases provenían de motores diesel. En la parte de atrás, había un grupo de zanjas para sepultar los cadáveres.

Los gaseamientos se iniciaron el 23 de julio. Una media de 5.000 judíos llegaron al día a Treblinka durante las primeras semanas; sin embargo, desde agosto el número aumentó considerablemente, de forma que a finales de mes ya habían sido gaseados un total de 312.000 judíos. Por otro lado, miles de judíos murieron durante los transportes en tren, sin ventilación, sin agua y sin servicios sanitarios, y con un tiempo caluroso.

En los casos de grandes cantidades de judíos llegados, muchos eran fusilados en la zona de recepción; en ocasiones, los trenes debían esperar llenos durante días, hasta que los judíos podían ser llevados a las cámaras de gas, que o bien no daban a basto, o bien se habían estropeado. En el mismo sentido, la excavación de zanjas no podía seguir el ritmo de los asesinatos, y los cuerpos quedaban habitualmente sin enterrar.

Ese mismo mes de agosto, se nombró a Christian Wirth inspector general de los tres campos para que se encargase de racionalizar las operaciones de matanza. Wirth entregó, a su vez, a Franz Stangl, comandante ya en Sobibor, el mando de Treblinka en septiembre. La apariencia externa del campo mejoró, pero las escenas de sadismo y crueldad continuaron. La incineraciones de cuerpos comenzaron en diciembre, en Chelmno y Belzec, y en abril de 1943 en Treblinka. A finales de julio, con la orden de Himmler de cerrar los campos dado que la inmensa mayoría de los judíos de los guetos habían sido asesinados, ya se habían desenterrado e incinerado unos 700.000 cuerpos sepultados en fosas comunes. Los cálculos modernos cifran el número de asesinados en los tres campos de la operación Reinhard en 1.700.000.

La creación de campos de concentración por parte de los alemanes desde septiembre de 1939 fue algo habitual en los territorios ocupados. Uno de ellos, cerca de la localidad de Oswiecim, en alemán «Auschwitz», se creó en abril de 1940 con el objetivo de albergar presos políticos polacos. En mayo, se nombró a Rudolf Höss comandante del mismo, quien colocaría a la entrada un cartel con el lema Arbeit macht frei, «el trabajo libera». Tras un periodo en que el campo constituía un lugar para reclutar trabajadores, finalmente se convirtió en un centro permanente para presos políticos polacos. Posteriormente, a partir de septiembre de 1941, tras el inicio de la operación Barbarroja, se le fueron añadiendo nuevos campos asociados, como por ejemplo el situado en Birkenau, para prisioneros de guerra soviéticos, que terminaría siendo el más grande, pues era también un campo de concentración y de trabajo industrial.

Probablemente a principios de 1942, Himmler anunció a Höss que el campo debía convertirse en un centro adicional a los de la operación Reinhard, que no eran suficientes para completar la «solución final»; Auschwitz estaba bien comunicado y, al tiempo, suficientemente alejado de núcleos de población importantes. Según indicaciones posteriores de Eichmann, la función de Auschwitz habría de ser la de matar a los judíos del resto de Europa. Los primeros deportados, llegados en marzo, provenían de Eslovaquia y Francia.

Los métodos empleados fueron desde el principio diferentes a los de otros campos. En julio de 1941 se había descubierto casualmente (durante una desinfección de ropa) que el pesticida químico conocido como Zyklon-B había sido capaz de matar rápidamente a un gato. En septiembre se probó con 600 prisioneros de guerra soviéticos (clasificados como «fanáticos comunistas») y 250 enfermos del campo, que fueron gaseados en un sótano del campo. El mismo mes, otros 900 prisioneros soviéticos fueron gaseados en el depósito de cadáveres. Tras una visita de Einchmann, se decidió usar el gas de forma sistemática.

Dado que los gritos de los gaseados podían ser oídos por el personal del campo, se decidió realizar las matanzas en Auschwitz-Birkenau. Allí se construyeron dos cámaras de gas (para 800 y 1200 personas) que empezaron a funcionar el 20 de marzo de1942. Aellas se enviaba directamente a los menores de 16 años, las madres con hijos, los enfermos, los ancianos y los débiles físícamente. El resto pasaba al campo, tatuados todos con un número de serie en el brazo izquierdo y registrados. Posteriormente, selecciones periódicas iban decidiendo la muerte de los que ya no estaban en condiciones de trabajar.

El extermio sistemático de judíos (franceses, eslovacos, polacos, belgas y holandeses) dio comienzo en mayo. Paralelamente, en julio de 1942, Himmler ordenó que el reasentamiento de toda la población judía se completase antes del final del año. En su visita de ese mismo mes a Auschwitz, ordenó que se intensificasen las matanzas y apremió a Höss en lo relativo a las construcción del campo en Birkenau. Por su parte, en su discurso anual ante los antiguos combatientes nazi, Hitler afirmó en noviembre que la guerra habría de finalizar con el «exterminio» de los judíos, una palabra que se le escaparía a Goebbels en un discurso radiado de febrero de 1943; en mayo de 1943, y en palabras dirigidas al mismo Goebbels, Hitler estaba ya justificando el exterminio de los judíos como una condición necesaria para que el dominio alemán se extendiese al mundo entero. Por lo demás, la propaganda antisemita se recrudeció por esas fechas.

Desde julio, empezaron a llegar judíos de Alemania; después, desde casi todos los países europeos: Rumanía, Croacia, Finlandia, Noruega, Bulgaria, Italia, Hungría, Serbia, Dinamarca, Grecia y el sur de Francia. En este contexto, entre 1942 y 1943 se ampliaron y perfeccionaron las instalaciones para gasear en Auschwitz. En junio de 1943 había una cámara más y se había ampliado a 4 el número de crematorios, conforme a los planes de la empresa Hoch-und Tiefbau AG Kattowitz; los hornos crematorios y las instalaciones de gaseamiento habían sido fabricados por la empresa J. A. Topf & Söhne de Erfurt. Cuando los crematorios se vieron desbordados por el número de cadáveres acumulados, la instalación se resintió y hubo que retomar la práctica anterior de quemarlos sobre parrillas extendidas sobre zanjas.

En Auschwitz murieron entre 1.100.000 y 1.500.000 personas. Alrededor del 90% (cerca del millón) eran judías, lo que supone entre una quinta y una cuarta parte de los judíos que murieron durante la guerra. Por lo menos, la mitad de los muertos lo fueron por desnutrición, enfermedades, agotamiento e hipotermia.

Auschwitz recibía a muchos de sus judíos desde el campo de Theresienstadt. Construido desde noviembre de 1941 al norte de Terezin (en alemán, Theresienstadt), en Checoslovaquia, este campo constituía la prisión central dela Gestapoen el Protectorado. Recibió a 10.000 judíos checos durante los primeros días del año siguiente y se trataba inicialmente de un centro de reagrupamiento organizado como un gueto. De las 140.000 personas que llegaron deportadas al campo, al final de la guerra solo seguían con vida menos de 17.000. En su totalidad, la “Solución Final” exigió el exterminio de los judíos de Europa por gaseamiento, fusilamiento y otras medidas de asesinato en masa. Enla Europaocupada por los nazis, vivían aproximadamente unos ocho millones de judíos.Algo más de seis millones de judíos murieron, o sea, dos tercios de todos los judíos que vivían en Europa en 1939.

Junto con los judíos, otros grupos humanos como gitanos, soviéticos (especialmente, los prisioneros de guerra), comunistas, Testigos de Jehová, polacos étnicos, otros pueblos eslavos, los discapacitados, los hombres homosexuales y disidentes políticos y religiosos, fueron también objeto de persecución y asesinato durante el nazismo.

Según el criterio más o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de víctimas varía. Algunos historiadores lo circunscriben al genocidio judíos a manos del Tercer Reich (algo más de 6 millones de víctimas). Otros estudiosos consideran que debe aplicarse asimismo a las víctimas polacas y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplía el término para que abarque igualmente a los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales y los Testigos de Jehová, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las víctimas del Holocausto, de las cuales más de la mitad eran judíos. e calcula que murieron víctimas de este exterminio algo más de 6 millones de judíos, aparte de unos 800.000 gitanos, 4 millones de prisioneros de guerra soviéticos o víctimas de la ocupación (fueron también objeto de exterminio sistemático), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos políticos, homosexuales, discapacitados físicos o psíquicos, delincuentes comunes, etc.).

Se eligió el día 19 de abril porque fue el día que en 1943 comenzó el levantamiento del Ghetto de Varsovia que fue ue la sublevación de los judíos del Gueto de Varsovia cuando las tropas alemanas comenzaron la segunda deportación masiva hacia los campos de concentración y exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. Este episodio finalizó 6 de mayo de 1943 y fue liderada por Mordechai Anielewicz, miembro del movimiento juvenil judío Hashomer Hatzair, siendo finalmente aplastada por las tropas de las SS bajo el mando de Jürgen Stroop. Anteriormente se había lanzado un ataque contra los ocupantes alemanes el 18 de enero, donde los judíos polacos salieron bien parados.

El 18 de enero, las autoridades alemanas del gueto intentaron deportar a la población judía restante, pero las organizaciones judías clandestinas Żydowska Organizacja Bojowa (ŻOB) y Żydowski Związek Wojskowy (ŻZW) expulsaron a los opresores y tomaron el control del gueto. Se instalaron puestos de vigilancia en cada esquina y todo judío acusado de haber colaborado con los alemanes fue ejecutado, incluyendo a los miembros de la Gestapo judía.1 Los sublevados no disponían de muchas armas, la mayoría tenía pistolas y revólveres, y contaban con unas docenas de rifles viejos, así como una ametralladora. Disponían de muchos explosivos caseros, así como de granadas proporcionadas por el Armia Krajowa, el Ejército Territorial Polaco.

Cuatro días después de iniciarse la lucha, los alemanes se retiran del gueto e inmediatamente solicitaron refuerzos para recuperar el control del mismo. Por su parte, los judíos empezaron a cavar cientos de bunkers, incluyendo 618 refugios antiaéreos. Estos refugios subterráneos fueron camuflados, y se comunicaban unos con otros a través del desagüe; además contaban con electricidad y agua.

Por su parte, los alemanes reunieron unos 2.054 soldados y 36 oficiales alrededor del gueto, incluyendo a 821 granaderos de las Waffen-SS. Asimismo se ordenó a unos 363 miembros de la colaboracionista Policía Azul polaca que rodearan el gueto. Se juntaron tanques, vehículos armados, armas de gas, lanzallamas y artillería para el eventual asalto.

La resistencia polaca vio una oportunidad de actuar en el levantamiento y empezó a intentar pasar armas dentro del gueto. Entre el 19 y el 23 de abril el Ejército Territorial y la comunista Guardia del Pueblo intentaron entrar al gueto desde distintas partes, sin éxito. Una brigada polaca, al mando de Henryk Iwański, incluso penetró en el gueto y logró establecer un enlace con la resistencia judía, ayudando a unos pocos a escapar. La resistencia polaca también transmitió mensajes de radio informando a las potencias aliadas de la desesperada situación dentro del gueto de Varsovia. A pesar de los esfuerzos polacos y judíos para mantener la resistencia, era cada vez más evidente que cuando los alemanes atacaran con toda su fuerza, el gueto caería.

En la noche del Pésaj, el 19 de abril de 1943, insurgentes judíos lanzaron bombas molotov y granadas de mano cuando los soldados alemanes empezaron a avanzar hacia el gueto. Dos tanques franceses, capturados por Alemania, fueron destruidos por los hombres dela ZOByla ZZW. Lossoldados de las SS comenzaron entonces a quemar casa por casa, demoler sótanos y desagües, y a asesinar a todo judío que capturaban.

Cuatro días después, la lucha organizada acabó. Desde entonces los judíos se esconden en los refugios que habían construido, aunque centenares son capturados. Muchos se suicidan, y algunas mujeres detonan granadas que tenían escondidas bajo su ropa cuando son arrestadas.

Sabiendo que el final del levantamiento se acercaba, la población civil se aglomeró en las puertas del gueto, más que todo por curiosidad, porque elantisemitismo y el miedo a los nazis habían ahogado cualquier simpatía hacia la causa judía. El gueto continúa siendo arrasado diariamente, y el generalJürgen Stroop relata en su diario como “familias enteras se arrojan por las ventanas de los edificios incendiados”. El 6 de mayo apunta que ha capturado a 1.500 judíos y han asesinado a 365 combatientes, a los que Stroop califica como bandidos.

Debido a las tácticas de guerrilla de las que hacen uso los judíos, los alemanes dejan de atacar por la noche. Los insurgentes judíos y polacos aprovechan para intentar romper el cerco alrededor del gueto, pero fracasan. Para el 8 de mayo se totalizan 20 días de combates continuos. En este punto los edificios del gueto son unas ruinas humeantes, y en sus sótanos se encuentran escondidos los supervivientes, que comparten el refugio con los cadáveres de los caídos, que a su vez son devorados por las ratas. Ese mismo día los alemanes toman el cuartel general del ZOB, siendo ejecutados inmediatamente todos los que se encontraban allí. Mordechai Anielewicz y su novia se suicidan antes de la llegada de los alemanes; también lo hacen la mayoría de los líderes. Otro dirigente, Marek Edelman, logra escapar gracias a un camión dela Armia Krajowa, que espera camuflado en una alcantarilla a las afueras del gueto. Los alemanes deciden que ya es hora de acabar con la lucha y empiezan a incendiar el gueto, los sobrevivientes se esconden en las alcantarillas, padeciendo un hambre y sed atroces. Sin municiones, no pueden suicidarse, por lo que piden a sus compañeros que los maten. Para evitar que el incendio pase los límites del gueto, los bomberos de Varsovia son desplegados afuera.

El 16 de mayo, Stroop declara que la batalla ha terminado y la sinagoga de la calle Tlomacka es demolida como símbolo del fin de la existencia judía en Varsovia. Los colaboracionistas polacos inician la persecución de los supervivientes del gueto, y le ponen un nombre a la misma: la caza del judío. Sin embargo, muchos logran escapar, viviendo escondidos hasta el alzamiento de 1944, donde las fuerzas alemanas también triunfaron.

En total, unos 7.000 judíos murieron en el ataque alemán. Otros 6.000 se quemaron o asfixiaron en los búnkeres que ellos habían construido. El resto, unos 50.000, fueron enviados a campos de exterminio, principalmente al de Treblinka. La mayoría de los edificios del gueto fueron barridos a ras del suelo. En el sitio se estableció el campo de concentración de Varsovia, oficialmente Konzentrationslager Warschau, que se utilizó para encerrar polacos y funcionó también como campo de fusilamiento. La fecha exacta de fundación es controvertida, ya que gracias a una carta de Heinrich Himmler se conoce que un campo de este tipo funcionaba en el gueto o a sus alrededores antes del levantamiento judío.

Durante el levantamiento de Varsovia, el Armia Krajowa liberó a unos 380 judíos del gueto, que estaban en la cárcel alemana ubicada en la calle Gęsia, hoy en día rebautizada Anielewicz, en honor al comandante del ZOB. Muchos de estos judíos se unieron inmediatamente al Armia Krajowa, al igual que unos pocos judíos que habían estado subsistiendo en las alcantarillas de Varsovia desde el año anterior. Los líderes del ŻOB, Icchak Cukierman y Zivia Lubetkin, sobrevivieron al exterminio del gueto y años después testificaron en el juicio contra Adolf Eichmann en Israel. Ambos murieron en ese país.

El levantamiento del gueto es recreado en la película El Pianista, donde el protagonista Władysław Szpilman, interpretado por el actor Adrien Brody, escapa del gueto al iniciarse el levantamiento, y puede observar desde una casa cercana cómo sus compañeros son ejecutados, y también en la Película Uprising de Jon Avnet, protagonizada por Leelee Sobieski, David Schwimmer, Hank Azaria, Donald Sutherland, Jon Voight y Cary Elwes, que se centra en las deportaciones a Treblinka y en la lucha armada de los judíos del gueto.

Un Mundial cuando la guerra estaba terminando

La Copa Mundial de Fútbol de 1982 tuvo lugar en España, entre el 13 de junio, casualmente un día antes de que concluyera la Guerra de Malvinas,  y el 11 de julio de ese año, el primer presidente del comité organizador fue José Ángel Zalba.
El mundial tuvo como mascota a Naranjito y la pelota oficial fue la Adidas Tango España 82. El diseño no variaba mucho de la Tango de 1978, ambas usaban como material el cuero, pero este modelo traía costuras impermeables que reducían la absorción de agua en caso de lluvias.
La ceremonia inaugural se celebró en el Camp Nou de Barcelona, donde más de 3.000 estudiantes de la ciudad formaron diversas imágenes en el campo, destacando una enorme paloma, símbolo de la paz. Posteriormente, Argentina se enfrentaría a Bélgica, los que derrotarían a los campeones defensores por 1:0 en el primer partido del torneo.
Italia ganó el mundial al derrotar a Alemania Federal por 3:1 en la final. Con su tercer título (ganó los mundiales de 1934 y 1938), Italia igualó al también tricampeón Brasil bajo la tutela de jugadores como Paolo Rossi, Dino Zoff, Antonio Cabrini y Marco Tardelli.
Uno de los partidos más memorables del campeonato fue la semifinal entre Alemania Federal y Francia. Se produjo un terrible incidente cuando el guardameta alemán Harald Schumacher le cometió una fuerte falta al jugador francés Patrick Battiston, cuando éste estaba en camino de convertir un gol, dejándolo inconsciente. Los franceses se mostraron atónitos cuando el árbitro no expulsó al arquero y ni siquiera señaló la falta. Sin embargo, el partido también se destacó por sus momentos deportivos. Cuando el partido terminó 1-1, la selección francesa marcó dos goles durante la prórroga. Sin embargo, los alemanes no se rindieron y marcaron otros dos goles para volver a igualar el partido. El enfrentamiento  concluyó 3-3, pero el poderío aleman se hizo notar ya que ganaron la definición por penales 5-4, clasificándose nuevamente a una final del torneo.
En este certamen se produjo la mayor goleada y uno de los partidos con mayor número de goles de la historia de la Copa del Mundo: el 15 de junio Hungría venció por el grupo C a El Salvador por 10 goles a 1.