El deporte, uno de los métodos de la dictadura para esconder sus horrores

Durante los seis años que estuvieron los militares, el deporte, más precisamente el fútbol, fue una excusa para ocultar el terrorismo de estado y las desapariciones. El ejemplo más simple fue el Mundial 1978, aunque Argentina fue seleccionada como sede mucho antes de  que la junta militar tomara el poder.

Tanto Holanda como Francia encabezaron la campaña para boicotear el Mundial, iniciado por el organismo de derechos humanos y agrupaciones de izquierda, creando el Comité Organizador de Boicot contra argentina (El presidente fue el periodista francés Fracois Geze).  Las revistas de Editorial Atlántida lideraban las campañas a favor de la dictadura. La revista Para Ti regalaba postales, a sus lectores, para que se las enviaran a los políticos y organizaciones que protestaban por las violaciones de los derechos humanos. Mientras desaparecia el periodista Julian Delgado, en plena competencia, Bernado Neustadt, en aquel entonces un periodista político muy reconocido, alababa a Jorge Videla  desde la revista Gente. Jose María Muñoz, el encargado de relatar los partidos de la selección, victoreaba a idolatraba al presidente de facto cuando este último le entregaba la copa a Daniel Passarella.

la onceava Copa Mundial de Fútbol se desarrolló en Argentina, entre el 1 y el 25 de junio de 1978.La Copadel Mundo volvía así a Sudamérica por primera vez desde 1962. El torneo fue disputado en 6 estadios, repartidos en las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Córdoba y Mendoza.

La mascota de este mundial fue Gauchito y la pelota oficial sufrió un cambio revolucionario con la aparición dela Adidas Tango.Esta pelota se convirtió un clásico del diseño que iba a perdurar durante cinco mundiales, y contaba con mayor impermeabilización que los diseños anteriores.

En el torneo, no participó la estrella holandesa Johan Cruyff, pero sí lo hicieron consagrados futbolistas internacionales de la época como Johan Neeskens, Teófilo Cubillas, Zico, Dino Zoff y Mario Kempes, además de Michel Platini, Karl-Heinz Rummenigge y Paolo Rossi, entre otros jóvenes valores destacados.

Se jugó con el mismo sistema de eliminación que en Alemania Federal 1974: una primera ronda con cuatro grupos clasificatorios, donde los dos primeros de cada uno clasificaron a la segunda fase, en la que se definieron los dos finalistas. La gran final se jugó entre los Países Bajos, ganadores del Grupo A, y Argentina, que clasificó ganando el Grupo B. Fue un partido muy disputado en que los equipos debieron ir a tiempo suplementario, ya que en los 90 minutos habían empatado 1:1. Finalmente, con goles de Mario Kempes y Daniel Bertoni la selección albiceleste se impuso por 3:1, levantando la copa por primera vez, luego de que se le había escapado en la Copa Mundial de Fútbol de 1930, al perder por 4 a 2 en la final, ante Uruguay.

¿Qué hubiera sucedido si, en los últimos minutos de que terminara el encuentro, Rob Rensenbrink, el delantero de la Naranja Mecánica, convertía aquel remate que en realidad pegó en un poste y Holanda ganaba 2 a 1? Ni la junta militar podría haberlo impedido. “Los argentinos somos derechos y humanos”, se decía por entonces. Tiempos que las crónicas confundían a Kempes con Videla. El primero pasó a la historia del fútbol argentino como El Matador y el segundo fue condenado por la justicia por ser un asesino.

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